Del ´¿Y si sí?´ al ´pero no´

La Selección Mexicana cayó en los octavos de final del Mundial 2026, en una jornada marcada por lluvia, fiesta, esperanza y llanto
Del ´¿Y si sí?´ al ´pero no´

Ciudad de México.- La eliminación de México de la Copa Mundial de Futbol de la FIFA 2026 ante Inglaterra, con marcador de 3-2 a favor del país europeo, causó tristeza y llanto entre la afición mexicana.

En el Estadio Ciudad de México, donde el partido se extendió por más de 90 minutos, los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez mantuvieron viva la esperanza de la Selección Mexicana.

Sin embargo, el resultado final terminó por apagar el sueño del Tricolor de avanzar a los cuartos de final.

La pasión no sólo se vivió en el estadio. Aficionados del futbol mexicano también se reunieron en el Zócalo de la Ciudad de México, mientras que en distintas ciudades del país, incluida Monterrey, la afición vibró con cada jugada, cada llegada y cada gol que alimentaba la ilusión.

Después de vencer a Sudáfrica, Corea del Sur y Ecuador, el sueño de México de conseguir el pase a cuartos de final llegó a su fin frente a Inglaterra.

El último partido de la Copa del Mundo 2026 en territorio mexicano, pese a la derrota, fue una fiesta que tuvo de todo: calor, lluvia, amenaza de tormenta eléctrica, música, bailes, batallas de porras entre mexicanos e ingleses, y el recuerdo de una jornada inolvidable para el país.

Veinticuatro días después de su tercera inauguración mundialista, el Estadio Ciudad de México vibró por última vez en esta edición del torneo, con un escenario inmejorable: un partido de octavos de final entre la Selección Mexicana e Inglaterra.

La lluvia volvió a ser protagonista del Mundial y demoró el comienzo del encuentro.

Lejos de apagar el ánimo de los aficionados, la tormenta se convirtió en una invitación para cantar, bailar y mantener viva la fiesta una hora más antes del silbatazo inicial.

A las 19:00 horas, el grito de la afición era de “¿Y si sí?”, una frase que resumía la ilusión de millones de mexicanos que soñaban con ver al Tricolor dar el paso histórico.

Al final, esa esperanza terminó convertida en un doloroso “…pero no”.

México quedó eliminado, pero la afición volvió a demostrar que el futbol es más que un marcador: es ilusión, identidad, fiesta y un sentimiento capaz de unir a todo un país, incluso en la derrota.

Enfoque / El Porvenir