
El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes un ambicioso plan de defensa que incluye la construcción de hasta 12 submarinos de ataque de propulsión nuclear, en respuesta a lo que calificó como la mayor amenaza para el Reino Unido desde la Guerra Fría, con Rusia como principal foco de preocupación.
Desde Glasgow, Starmer afirmó que el país debe adaptarse a “una nueva era” de tensiones globales, mientras su ministro de Defensa, John Healey, señaló que el rearme británico es un mensaje claro dirigido a Moscú. Los submarinos se enmarcan en el pacto de defensa Aukus, junto con Estados Unidos y Australia.
El plan contempla también una inversión de 15 mil millones de libras en nuevas ojivas nucleares y la creación de seis fábricas de municiones. Starmer explicó que estas medidas refuerzan la disuasión nuclear del país como garantía última de seguridad.
El gobierno británico busca modernizar sus fuerzas armadas con inteligencia artificial, drones y capacidades cibernéticas, mientras el exjefe de la OTAN, George Robertson, lidera una revisión estratégica para responder a amenazas emergentes como Rusia, Irán y Corea del Norte.
Pese al contexto económico, Starmer reiteró su compromiso de elevar el gasto en defensa al 2.5 % del PIB en 2027, con la meta de alcanzar el 3 % durante su próxima legislatura si gana las siguientes elecciones.