Gas Bienestar sigue operando, pero fracasa su expansión nacional a cinco años

Gas Bienestar continúa vendiendo gas LP en la CDMX, pero cinco años después de su creación su cobertura sigue limitada y la expansión nacional no llegó.
Gas Bienestar sigue operando, pero fracasa su expansión nacional a cinco años

Gas Bienestar nació con una promesa ambiciosa: convertirse en una alternativa pública frente a las distribuidoras privadas de gas LP y extender gradualmente su presencia por México.

Cinco años después, la realidad es mucho más modesta.

La empresa creada por Petróleos Mexicanos (Pemex) continúa funcionando, pero su operación permanece concentrada en una pequeña parte de la Ciudad de México y nunca consiguió convertirse en el competidor nacional que se planteó cuando fue presentada en 2021.

El propio portal oficial sigue ofreciendo información de precios, contacto y un mapa para localizar unidades de reparto, lo que confirma que Gas Bienestar no está detenido por completo.

El problema está en otra parte:

su crecimiento prácticamente se estancó.

¿Dónde opera actualmente Gas Bienestar?

La página oficial de cobertura de Pemex señala operaciones en:

Iztapalapa.

Azcapotzalco.

Gustavo A. Madero.

Tláhuac.

Milpa Alta.

Xochimilco.

Esto significa que, cinco años después de su creación, el proyecto continúa limitado a la capital del país.

La expansión hacia otros estados, planteada originalmente como una siguiente etapa, no se materializó a escala nacional.

De proyecto nacional a operación local

Gas Bienestar fue anunciado en julio de 2021 en un contexto de aumentos en el precio del gas LP.

El Gobierno federal argumentó que una empresa pública permitiría aumentar la competencia y ofrecer cilindros a precios considerados más justos.

La estrategia comenzó en Iztapalapa y posteriormente avanzó hacia otras alcaldías.

Pero ahí perdió impulso.

La empresa no construyó una red nacional comparable con la de los grandes distribuidores privados.

Actualmente, su propia presentación institucional continúa definiendo como objetivo vender gas a precios accesibles y proteger la economía familiar.

¿Gas Bienestar está en “parálisis”?

La palabra requiere una precisión.

Operativamente no está paralizado, porque todavía existen rutas, venta de cilindros y mecanismos para localizar repartidores.

Lo que sí muestra señales claras de estancamiento es su expansión territorial.

Cinco años después, sigue sin llegar a la mayoría del país.

Por ello, sería más preciso hablar de una operación limitada o expansión congelada que de una suspensión completa.

Pemex todavía destinaba recursos al proyecto en 2024

Otro dato contradice la idea de un abandono absoluto.

La Cuenta Pública 2024 documenta que Pemex Transformación Industrial realizó una aportación de capital a Gas Bienestar, a través de su estructura corporativa.

Eso demuestra que la empresa seguía recibiendo respaldo financiero dentro del grupo Pemex.

Sin embargo, el hecho de que continúe financiada no resuelve la principal pregunta:

¿qué resultados ha conseguido después de cinco años?

La transparencia financiera sigue siendo uno de los puntos débiles

Gas Bienestar tiene una estructura corporativa distinta a la de una dependencia pública tradicional.

Eso dificulta seguir con claridad variables como:

Ingresos.

Costos operativos.

Nómina.

Subsidios.

Pérdidas o utilidades.

Costo por cilindro distribuido.

La información disponible en cuentas públicas aparece muchas veces integrada dentro de operaciones más amplias de Pemex y sus antiguas subsidiarias.

Eso hace especialmente complicado conocer cuánto cuesta actualmente mantener toda la operación de Gas Bienestar.

La infraestructura comenzó con apoyo de Pemex Logística

Desde su arranque, Gas Bienestar utilizó infraestructura de otras empresas de Pemex.

La Cuenta Pública 2021 documentó contratos mediante los cuales Pemex Logística arrendó a Gas Bienestar espacios dentro de seis terminales de almacenamiento y despacho durante cinco años.

Ese esquema permitió comenzar operaciones rápidamente sin construir desde cero toda una red propia.

Pero también generó una fuerte dependencia de la infraestructura existente de Pemex.

El reto de competir con distribuidores privados

El mercado de gas LP en México opera con una extensa red logística.

Las compañías privadas cuentan con:

Plantas de distribución.

Vehículos.

Cilindros.

Estaciones de carburación.

Rutas consolidadas.

Centros de atención y reparto.

Construir una empresa pública capaz de competir a escala nacional necesitaba una expansión enorme de infraestructura y logística.

Eso nunca ocurrió.

¿Gas Bienestar sigue ofreciendo precios bajos?

El portal oficial continúa promoviendo como uno de sus principales objetivos los “precios justos”, además de cilindros supervisados y controles sobre su contenido.

Sin embargo, para evaluar si realmente ofrece un ahorro significativo frente al mercado privado es necesario comparar precios por alcaldía y periodo, porque el precio máximo de gas LP cambia semanalmente.

Por esa razón, no conviene fijar como regla permanente que Gas Bienestar sea siempre “10% o 12% más barato” sin especificar fecha y zona.

El programa de sustitución de cilindros fue una de sus mayores apuestas

Uno de los componentes más visibles durante sus primeros años fue sustituir cilindros deteriorados.

La intención era retirar tanques en malas condiciones y reemplazarlos con recipientes revisados para reducir riesgos domésticos.

Ese componente reforzaba la idea de que Gas Bienestar no sería únicamente un vendedor de combustible, sino también un mecanismo para mejorar la seguridad del mercado.

Sin embargo, los costos acumulados de esa estrategia no aparecen de manera sencilla y consolidada en la información pública disponible.

Cinco años después, el impacto nacional es marginal

La principal diferencia entre la expectativa de 2021 y la realidad de 2026 es territorial.

Gas Bienestar no se convirtió en una red nacional.

Tampoco alteró de manera decisiva la estructura del mercado mexicano de gas LP.

Su presencia sigue concentrada en algunas zonas de la Ciudad de México, mientras que el resto del país continúa dependiendo fundamentalmente de distribuidores privados.

El proyecto sigue vivo, pero reducido

Esa es probablemente la fotografía más precisa.

Gas Bienestar no desapareció.

Todavía tiene portal.

Todavía ofrece distribución.

Todavía mantiene un mapa para localizar unidades.

Y Pemex siguió aportando capital al menos durante 2024.

Pero tampoco cumplió la expectativa de crecer hasta convertirse en un actor nacional.

¿Qué queda de la promesa original?

Cinco años después, quedan dos realidades.

La primera es que existe una empresa pública que sigue distribuyendo gas LP en determinadas alcaldías de la capital.

La segunda es que aquella expansión prometida hacia el resto de México nunca tomó forma.

El verdadero debate ya no es si Gas Bienestar existe.

Es si el tamaño actual de su operación justifica los recursos destinados y si Pemex todavía pretende convertirlo algún día en el proyecto nacional que fue anunciado en 2021.

Por ahora, el modelo continúa funcionando.

Pero lo hace muy lejos de la escala con la que nació.

Enfoque / El Porvenir