Después de siete años de ausencia, los New England Patriots regresaron al Super Bowl y confirmaron el inicio de una nueva etapa en la franquicia. Esta vez, el protagonismo recae en Drake Maye y en el entrenador en jefe Mike Vrabel.
Nueva Inglaterra aseguró su pase al Super Bowl LX tras vencer 10-7 a los Denver Broncos en el Empower Field at Mile High, en un duelo marcado por la nieve y el frío extremo.
Durante el último cuarto, el campo quedó completamente cubierto de blanco. El termómetro marcó -7 grados centígrados y el viento alcanzó rachas cercanas a los 19 kilómetros por hora. Estas condiciones influyeron directamente en el desarrollo del partido.
Los pateadores vivieron una tarde complicada. Andrés Borregales y Wil Lutz fallaron dos goles de campo cada uno. Denver dejó escapar oportunidades clave y no logró capitalizar los errores del rival.
La jugada decisiva llegó con 2:11 en el reloj. Christian González interceptó un pase del quarterback suplente Jarrett Stidham y selló la victoria de los Patriots.
Drake Maye volvió a marcar diferencia. Lanzó para 86 yardas y no sufrió intercepciones. A pesar de recibir cinco capturas, anotó el único touchdown del partido con una jugada terrestre. Tras el encuentro, la afición lo ovacionó con el grito de “MVP” al recibir el trofeo al Jugador Más Valioso de la Conferencia Americana.
Mike Vrabel también escribió su nombre en la historia de la NFL. Se convirtió en la segunda persona en llevar a un equipo al Super Bowl como jugador y como entrenador en jefe.
Los Patriots avanzan sin dejar dudas. Incluida la postemporada, permanecen invictos como visitantes. Ahora se preparan para disputar el Super Bowl LX en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, con el objetivo de conquistar un nuevo campeonato.

