
La Generación Z ha encontrado en Olivia Rodrigo una confidente, una voz que traduce sus emociones en canciones sinceras, viscerales y conmovedoras. Anoche, en el Estadio GNP de la Ciudad de México, ese vínculo se materializó en abrazos, lágrimas y una catarsis colectiva que convirtió el show en una experiencia inolvidable.
Un inicio épico
A las 21:10 horas, las luces del estadio se apagaron y una mariposa morada apareció en las pantallas. El video de Olivia caminando por una cuerda floja creó tensión en la multitud, hasta que la oscuridad cubrió el recinto por un segundo. De repente, ahí estaba: con blusa plateada brillante, short negro y botas altas, Olivia Rodrigo apareció en el centro del escenario para abrir con “obsessed”, un tema inédito que ya se ha convertido en un himno de su gira.
“¿Cómo están esta noche, Ciudad de México? ¡Dios mío! ¿Saben que este es el concierto más grande que he dado en toda mi vida? Literalmente no puedo creer lo que estoy viendo”, exclamó visiblemente emocionada, mientras el público respondía con un estruendo ensordecedor.
Un setlist lleno de emociones
Sin dar respiro, Olivia continuó con “ballad of a homeschooled girl” y “vampire”. La primera, con su energía punk, hizo saltar a los asistentes; la segunda, más oscura y melancólica, convirtió el estadio en una confesión a cielo abierto. En ese momento, la cantante se acercó al público y les dedicó unas palabras:
“Esta noche va a ser increíblemente divertida. Amo estar en la Ciudad de México. Y no sé si lo saben, pero tienen fama de ser muy ruidosos. ¿Es cierto? Supongo que tendrán que demostrármelo esta noche”, dijo con una sonrisa cómplice. También compartió que había probado tacos y visitado la casa de Frida Kahlo y las luchas mexicanas, lo que hizo estallar en júbilo a los asistentes.
El concierto avanzó con momentos íntimos como la interpretación de “drivers license” y “traitor”, que transformaron el estadio en un coro unísono de desamor. Olivia, al piano, logró una conexión profunda con su público, recordando el impacto que su música ha tenido en toda una generación.
Una noche de sorpresas y magia
La energía volvió con temas como “bad idea right?”, “love is embarrassing” y “lacy”, que hicieron vibrar a la audiencia con una mezcla de euforia y desahogo. Pero el momento más especial de la noche llegó con “teenage dream”. Las fans habían preparado una sorpresa: cubrieron los flashes de sus celulares con papelitos morados, creando una marea violeta que envolvió a Rodrigo en una atmósfera mágica mientras cantaba sobre las expectativas de crecer.
Antes de cerrar la noche, la cantante se tomó un momento para reflexionar sobre su trayectoria:
“Escribí esta canción cuando tenía 17 años y estaba con el corazón roto. Si pudiera viajar en el tiempo y decirle a esa chica que algún día estaría tocándola en un estadio lleno en la Ciudad de México… no lo creería. Gracias por hacer ese sueño realidad, de todo corazón. Esta canción es ‘enough for you’”, dijo, visiblemente conmovida.
El concierto concluyó con una ovación ensordecedora, dejando claro que Olivia Rodrigo no solo ofreció el show más grande de su carrera, sino que también vivió una noche histórica en la Ciudad de México. Su música, su autenticidad y la pasión de sus fans hicieron de este evento una experiencia imborrable.