
La reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de imponer un arancel del 25% a las latas de aluminio utilizadas para envasar cerveza ha generado un duro impacto en la industria cervecera canadiense, especialmente entre los pequeños productores. Empresarios del sector advierten que “no resistiremos mucho más” si la medida sigue vigente.
Aumento de costos y baja demanda
Josh McJannet, cofundador de Dominion City Brewing Co., una cervecera artesanal con sede en Ottawa, expresó su preocupación en declaraciones a CNN. Según McJannet, los nuevos aranceles impulsados por la administración de Donald Trump podrían disparar rápidamente los costos de producción y, en consecuencia, reducir la demanda de cerveza.
“Muchas de las cosas que compramos y utilizamos en nuestro negocio van camino de encarecerse muy rápidamente”, afirmó. Aunque los cerveceros recurrirán a su inventario actual para mitigar el impacto, McJannet advirtió que “eso no durará para siempre”. Sus proveedores de latas ya le han informado sobre un inminente aumento de precios debido a estos aranceles.
Desafíos para los productores locales
Para contrarrestar el golpe, Dominion City y otras cervecerías canadienses están incentivando el consumo de productos locales, elaborando cerveza con ingredientes 100% nacionales. Sin embargo, hay insumos que no pueden ser adquiridos dentro de Canadá, como las latas de 16 onzas, esenciales en el negocio de la cerveza artesanal, ya que no se fabrican en el país.
El problema se agrava para las pequeñas empresas, que no pueden trasladar el aumento de costos directamente a los consumidores. “La gente necesita comer, no beber cerveza”, enfatizó McJannet, destacando que las opciones de absorción de costos son limitadas.
Un panorama incierto
En Hamilton, Ontario, Matt Johnston, director general y cofundador de Collective Arts Brewing, explicó a CBC News que los aranceles estadounidenses están encareciendo aún más la producción. Su empresa envía aluminio canadiense en bruto a EE.UU. para su procesamiento y posterior enlatado de la cerveza antes de ser reimportada a Canadá. Esta dinámica ha provocado un aumento del 10% en el costo de las latas, lo que presiona aún más a las empresas locales.
“Intentamos absorber estos aumentos de precios en la medida de lo posible, pero… ya estamos operando con los márgenes más estrechos de Norteamérica, así que no podemos hacer mucho”, señaló Johnston.
El sector cervecero canadiense enfrenta un escenario complicado ante las políticas comerciales de EE.UU. y la incertidumbre sobre su sostenibilidad a largo plazo. Sin medidas paliativas, las pequeñas cervecerías podrían verse obligadas a reducir su producción o, en el peor de los casos, cerrar sus puertas.