Familia de Fátima teme revocación de sentencia de 170 años tras apelación

Familiares de Fátima Cecilia temen que una apelación pueda modificar o revocar la sentencia de 170 años impuesta a los responsables de su feminicidio.
Familia de Fátima teme revocación de sentencia de 170 años tras apelación

La familia de Fátima Cecilia Aldrighetti vuelve a esperar una decisión judicial que puede cambiar el rumbo de un proceso que ha durado más de seis años.

Después de obtener en abril de 2025 una condena de 170 años de prisión contra Mario Alberto Reyes Nájera y Gladis Giovanna Cruz Hernández, ahora los familiares de la niña enfrentan una nueva etapa: la revisión de esa sentencia mediante apelación.

Sonia López, tía de Fátima, expresó su preocupación ante la posibilidad de que los magistrados modifiquen o incluso revoquen la resolución que declaró responsables a ambos por secuestro agravado y feminicidio.

¿Qué está pasando con la sentencia por el caso Fátima?

El 18 de agosto se realizó una audiencia de alegatos aclaratorios derivada del recurso de apelación promovido por la defensa de las dos personas sentenciadas.

El objetivo de esta etapa es que un tribunal de segunda instancia revise la resolución emitida originalmente y determine si debe mantenerse, modificarse o revocarse.

La familia asegura que entre las pretensiones de la defensa está conseguir que ambos recuperen su libertad.

Sin embargo, mientras el tribunal no publique su resolución, la sentencia continúa vigente.

¿De cuánto es la condena?

Mario Alberto Reyes Nájera y Gladis Giovanna Cruz Hernández fueron sentenciados el 30 de abril de 2025 a 170 años de prisión cada uno.

La condena quedó distribuida en:

100 años por secuestro agravado.

70 años por feminicidio.

También fueron impuestas sanciones económicas relacionadas con multas y reparación del daño.

La sentencia llegó después de un proceso judicial que atravesó retrasos e incluso la reposición del juicio.

La familia teme volver al punto de partida

Para Sonia López, el recurso representa otro momento de incertidumbre.

La tía de Fátima considera que después de años de audiencias, pruebas y procedimientos, la posibilidad de modificar la sentencia significaría un nuevo golpe para la familia.

Ellos están apelando con mentiras, engaños, tratando de encontrar una falla en el sistema que los beneficie”, aseguró al hablar sobre el recurso.

Se trata de la postura de la familiar frente a los argumentos de la defensa.

Será el tribunal de apelación el encargado de determinar si esos planteamientos tienen o no sustento jurídico.

Seis años de un proceso que no ha terminado

El feminicidio de Fátima ocurrió en febrero de 2020.

La niña tenía siete años.

Su desaparición y posterior localización sin vida generaron indignación nacional y provocaron cuestionamientos sobre los protocolos utilizados para proteger a menores a la salida de las escuelas.

El proceso penal, sin embargo, tardó varios años en llegar a una sentencia definitiva de primera instancia.

En 2024 incluso tuvo que repetirse parte del juicio después de que la jueza que originalmente llevaba el caso dejara de continuar por incapacidad médica.

Ese antecedente es una de las razones por las que la familia habla de un camino marcado por la revictimización.

“No saben todo el infierno que hay que atravesar”

Sonia López aseguró que llegar a una sentencia no significó que la lucha judicial hubiera terminado.

No saben todo el infierno que hay que atravesar”, expresó.

La activista ha acompañado el caso durante años y sostiene que cada nueva etapa obliga a los familiares a regresar sobre hechos profundamente dolorosos.

Ahora, el foco está nuevamente en los tribunales.

¿Quién decidirá la apelación?

De acuerdo con la información proporcionada sobre la audiencia, la resolución quedará en manos de los magistrados Armando Sánchez Palacios, Benjamín Armando Avilés Plazola y Jorge Ponce.

Ellos deberán analizar los agravios presentados por la defensa, las respuestas de las demás partes y los elementos del expediente.

El fallo podría confirmar la sentencia original, modificar determinados aspectos o revocarla si encuentran irregularidades suficientemente graves.

Hasta que eso ocurra, no es posible anticipar jurídicamente el resultado.

Familia pide que se mantenga la condena

Sonia López pidió a los magistrados resolver tomando en cuenta la gravedad del caso y los derechos de la víctima.

Para ella, ratificar la sentencia representa también un mensaje sobre la protección de niñas y niños.

Liberarlos sería un golpe terrible, no sólo para nuestra familia, también para México”, afirmó.

La familiar considera que una modificación que permitiera la liberación de los sentenciados generaría desconfianza hacia el sistema de justicia.

¿La apelación significa que serán liberados?

No.

La sola presentación de un recurso no cancela automáticamente una sentencia ni implica que las personas condenadas vayan a recuperar su libertad.

La apelación es un mecanismo ordinario mediante el cual una resolución puede ser revisada por un tribunal superior.

Será necesario conocer el fallo para determinar si existe algún cambio en la situación jurídica de Mario Alberto Reyes Nájera y Gladis Giovanna Cruz Hernández.

Hasta entonces permanecen como personas sentenciadas en primera instancia.

El caso que conmocionó a México en 2020

Fátima desapareció después de salir de su escuela en Xochimilco en febrero de 2020.

Días más tarde fue localizada sin vida en Tláhuac.

El caso provocó manifestaciones, protestas y una intensa exigencia de justicia.

En abril de 2025, un Tribunal de Enjuiciamiento concluyó que Mario Alberto Reyes Nájera y Gladis Giovanna Cruz Hernández eran responsables de los delitos por los que habían sido acusados.

La última palabra todavía no está escrita

La condena de 170 años representó para la familia un punto crucial después de años de espera.

Pero la apelación demuestra que jurídicamente el proceso todavía no está cerrado.

El siguiente paso dependerá del tribunal.

Para Sonia López, la expectativa es sencilla: que la sentencia sea confirmada y que la familia no tenga que volver a enfrentar la incertidumbre de una posible liberación.

Después de seis años de búsqueda de justicia, ahora esperan que la segunda instancia no revierta lo que consiguieron en abril de 2025.

Enfoque / El Porvenir