Economía feminista visibiliza trabajo de cuidados y desigualdades

Especialistas de la UNAM analizaron cómo el trabajo de cuidados sostiene la vida cotidiana, aunque sigue siendo poco valorado y distribuido de forma desigual.
Economía feminista visibiliza trabajo de cuidados y desigualdades

Cuidar a una persona enferma, preparar alimentos, educar a niñas y niños o sostener emocionalmente a una familia son actividades esenciales para que la sociedad funcione.

Sin embargo, buena parte de ese trabajo sigue realizándose sin remuneración y permanece fuera de muchas de las mediciones económicas tradicionales.

Ese fue uno de los principales ejes del II Coloquio de Economía Feminista “Crisis de la reproducción social”, organizado por la Facultad de Economía de la UNAM junto con International Development Economics Associates y la Red de Economía Feminista en México.

La directora de la Facultad de Economía, Lorena Rodríguez León, destacó que la economía feminista ha contribuido a colocar la sostenibilidad de la vida dentro de la discusión económica.

¿Qué busca visibilizar la economía feminista?

Uno de sus principales cuestionamientos está dirigido a la manera tradicional de entender qué actividades tienen valor económico.

El trabajo doméstico y de cuidados, por ejemplo, resulta indispensable para que otras personas puedan estudiar, trabajar o participar en actividades productivas.

A pesar de ello, históricamente ha quedado relegado frente a actividades que sí generan intercambios monetarios.

La Facultad de Economía de la UNAM explica en sus propios trabajos académicos que la teoría económica feminista cuestiona precisamente esa exclusión y pone especial atención en el trabajo no remunerado y la reproducción social.

¿Qué significa la reproducción social?

El concepto se refiere al conjunto de actividades que permiten reproducir y sostener diariamente la vida de las personas y las comunidades.

Ahí entran tareas como alimentación, cuidados, limpieza, educación, acompañamiento y atención emocional.

Rodríguez León señaló que muchas de estas actividades han sido históricamente desvalorizadas pese a ser necesarias para el funcionamiento económico y social.

El problema también está relacionado con quién realiza esos trabajos.

La discusión feminista ha documentado que la carga suele distribuirse de manera desigual y que las mujeres realizan una proporción importante de las tareas no remuneradas.

La crisis no afecta a todas las personas por igual

Otro de los temas discutidos durante el encuentro fue cómo las crisis económicas y sociales pueden profundizar desigualdades previamente existentes.

Las especialistas analizaron impactos diferenciados sobre mujeres, personas racializadas y grupos que enfrentan condiciones históricas de exclusión.

Desde esta perspectiva, una crisis de cuidados no implica únicamente falta de servicios.

También puede traducirse en más horas de trabajo no remunerado, menor participación laboral o educativa y mayores dificultades para generar ingresos.

Por ello, la economía feminista propone observar simultáneamente lo que ocurre dentro de los hogares, el mercado laboral y las políticas públicas.

UNAM fortalece estudios sobre género y economía

El encuentro también coincidió con los 20 años de la Especialización El Género en la Economía, perteneciente al Programa Único de Especializaciones en Economía de la Facultad.

Antonio Ibarra Romero, jefe de la División de Estudios de Posgrado, destacó la permanencia de este programa como un espacio de formación especializado.

También señaló que existe un creciente interés de nuevas generaciones por abordar problemas económicos desde una perspectiva de género.

¿Cuántas personas participaron en el coloquio?

La edición reunió a 43 estudiantes e investigadores de licenciatura, maestría y doctorado, provenientes de 15 instituciones de México y Brasil.

Entre las universidades y centros participantes estuvieron la UNAM, El Colegio de México, Instituto Politécnico Nacional, Universidad Autónoma Metropolitana y Universidade de São Paulo.

Los trabajos fueron distribuidos en 12 mesas temáticas, donde se discutieron distintos ángulos de la reproducción social y las desigualdades económicas.

El cuidado también es un asunto económico

Uno de los principales planteamientos del coloquio fue cuestionar la idea de que la economía ocurre únicamente cuando existe dinero de por medio.

Las actividades realizadas dentro de los hogares pueden no aparecer directamente en un salario, pero permiten que millones de personas participen posteriormente en el mercado laboral.

Sin esas tareas, buena parte de la economía formal tendría dificultades para funcionar.

La discusión busca entonces modificar la pregunta tradicional de qué produce riqueza para incorporar otra: qué permite sostener la vida necesaria para producirla.

Economía feminista plantea nuevas herramientas para las políticas públicas

Reconocer el trabajo de cuidados también tiene implicaciones en la forma de diseñar políticas públicas.

Entre los temas asociados están los sistemas públicos de cuidados, presupuestos con perspectiva de género, condiciones laborales, acceso a servicios y distribución del trabajo doméstico.

La literatura académica de la Facultad de Economía destaca precisamente la necesidad de conectar las brechas de género con herramientas como el gasto público y los presupuestos con enfoque de género.

El objetivo no consiste únicamente en medir mejor las desigualdades, sino en encontrar mecanismos que permitan reducirlas.

Una discusión que gana espacio entre nuevas generaciones

El número de instituciones y participantes en el coloquio muestra que este campo de investigación continúa ampliándose.

Economistas, estudiantes y especialistas están incorporando cada vez más preguntas relacionadas con cuidados, género y reproducción social dentro de investigaciones tradicionalmente enfocadas en empleo, producción o crecimiento.

La economía feminista plantea precisamente esa ampliación del análisis.

Porque detrás de cada jornada laboral, cada escuela y cada actividad productiva existen tareas de cuidado que hacen posible la vida cotidiana.

Y aunque durante décadas permanecieron casi invisibles dentro de la teoría económica, cada vez ocupan un lugar más importante en la discusión sobre cómo funciona realmente una sociedad.

Enfoque / El Porvenir