Una familia migrante guatemalteca vive una tragedia tras ser separada por autoridades de Estados Unidos, luego de más de 15 años de residencia en ese país.
Jaime y Heidy, quienes construyeron su vida en Kansas City junto a sus cuatro hijos, fueron detenidos en operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que derivó en su deportación y en la fractura de su familia.
Actualmente, la pareja permanece en el Centro de Día para Migrantes Jesús Torres Fraire, en Torreón, donde enfrentan la incertidumbre de no poder reunirse con sus hijos, quienes continúan en territorio estadounidense bajo el cuidado de una amiga.
Detención, embarazo y deportación
La pesadilla comenzó en julio de 2025, cuando Heidy fue detenida mientras se dirigía a su trabajo. Con apenas tres semanas de embarazo, pasó siete meses en un centro de detención, donde —asegura— sufrió condiciones precarias y falta de atención médica.
A pesar de presentar pruebas sobre la situación de su familia, incluyendo un hijo con necesidades especiales, fue deportada el 6 de febrero, días antes de su audiencia final.
Semanas después, Jaime también fue arrestado y deportado, dejando atrás a sus hijos de 16, 14, 10 y 7 años. “Mi mundo se me quebró”, expresó.
Secuestro y violencia en México
Tras ser deportados a Guatemala, la pareja intentó regresar al norte de México con la esperanza de reencontrarse con sus hijos. Sin embargo, en un tramo cercano a Gómez Palacio, Durango, fueron víctimas de secuestro y extorsión.
Jaime relató que fue golpeado, amarrado y obligado a pedir dinero a su familia para poder ser liberado. El episodio dejó secuelas emocionales en ambos, quienes ahora sufren insomnio y miedo constante.
Una nueva vida en medio de la incertidumbre
Heidy está a punto de dar a luz a su quinto hijo en México, quien llevará por nombre Cruz y será mexicano por nacimiento.
Ante la falta de recursos y el temor por su seguridad, la pareja ha decidido regresar a Guatemala tras el nacimiento del bebé, dejando atrás cualquier intento inmediato de reunificación.
Su única esperanza es que, en el futuro, su hija mayor pueda viajar para reencontrarse con ellos.

