La Federación de Fútbol de Irán confirmó que se encuentra en conversaciones con la FIFA para trasladar sus partidos del Mundial 2026 de Estados Unidos a México, debido a preocupaciones por la seguridad de sus jugadores.
El presidente del organismo, Mehdi Taj, señaló que la decisión responde a la tensión política y militar entre Irán y Estados Unidos, lo que ha generado incertidumbre sobre la participación del equipo en territorio estadounidense.
Tensiones políticas ponen en duda su participación
La situación se complicó luego de que Estados Unidos, en coordinación con Israel, realizara ataques aéreos contra territorio iraní, lo que elevó el riesgo para la selección nacional.
Incluso, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que, aunque Irán es bienvenido al torneo, podría no ser seguro que juegue en ese país.
“Dado que no se puede garantizar la seguridad de la selección nacional iraní, no viajaremos a Estados Unidos”, expresó Taj, al confirmar que buscan que sus partidos se disputen en México.
Cambio logístico sin precedentes recientes
El Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, contempla que Irán dispute partidos en ciudades como Los Ángeles y Seattle dentro del Grupo G, donde enfrentará a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda.
De concretarse el cambio, representaría un ajuste logístico importante para la organización del torneo, aunque no sería un hecho sin precedentes en el deporte internacional.
Casos similares han ocurrido en competencias donde conflictos geopolíticos han obligado a trasladar partidos a sedes neutrales.
FIFA y AFC aún sin postura oficial
Hasta el momento, la FIFA no ha emitido una postura oficial sobre la solicitud de Irán.
Por su parte, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) informó que no ha recibido notificación de una posible retirada del torneo, y aseguró que la federación iraní mantiene su intención de participar.
Sin embargo, en caso de no autorizarse el cambio de sede, existe la posibilidad de que Irán no dispute el Mundial, lo que abriría un escenario inédito para la competencia.
La decisión final recaerá en la FIFA y en la propia federación iraní, en medio de un contexto internacional marcado por tensiones políticas y desafíos de seguridad rumbo a la Copa del Mundo 2026.

