El Senado de la Nacion Argentina aprobó la reforma laboral promovida por el presidente Javier Milei, convirtiéndola en ley tras una votación que evidenció la fuerte división política y social en el país.
Con 41 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones, la Cámara Alta dio luz verde a la denominada “ley de modernización laboral”, iniciativa que busca flexibilizar el mercado de trabajo y fomentar la contratación formal en Argentina.
Cambios clave en la legislación
La nueva normativa introduce modificaciones sustanciales en el régimen laboral, entre ellas la reducción de indemnizaciones por despido, la posibilidad de acordar compensaciones mediante bienes o servicios, la implementación de bancos de horas y la ampliación de jornadas de hasta 12 horas diarias sin pago de horas extras, siempre que se compensen con tiempo libre.
Además, establece límites más estrictos al derecho a huelga al declarar numerosas actividades como esenciales, lo que generó rechazo en sectores sindicales y de izquierda.
Durante el debate, la senadora oficialista Patricia Bullrich defendió la iniciativa al señalar que la norma busca generar condiciones previsibles para la inversión y el crecimiento del empleo. “No hay trabajo sin empresas ni inversión”, sostuvo en el recinto.
En contraste, el senador peronista Jose Mayans calificó la ley como “regresiva” y advirtió que vulnera derechos laborales consagrados en la Constitución y en tratados internacionales.
Protestas y contexto económico
Mientras se desarrollaba la sesión, organizaciones sindicales y sociales se concentraron frente al Congreso para rechazar la reforma, en una jornada marcada por consignas contra la flexibilización laboral y reclamos en defensa de los derechos de los trabajadores.
La aprobación se produce en un escenario complejo para la economía argentina. Aunque el país registró un crecimiento del 4.4% en 2025, sectores intensivos en empleo como la industria manufacturera y el comercio han mostrado retrocesos.
Datos del Instituto Nacional de Estadistica y Censos (Indec) indican que una mayoría de empresas manufactureras no prevé contratar personal en el corto plazo, mientras una proporción relevante proyecta reducciones en su plantilla.
El gobierno sostiene que la reforma apunta a revertir la informalidad laboral, que alcanza al 43.3% de la fuerza de trabajo, y a crear un entorno más favorable para la inversión. No obstante, especialistas como Matias Cremonte, presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas, consideran que la flexibilización no garantiza por sí sola la generación de empleo.
Otra ley clave aprobada
En la misma jornada, el Senado también convirtió en ley la reducción de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, otro proyecto emblemático de la administración de Milei.
Con estas aprobaciones, el presidente llega con respaldo legislativo renovado a su discurso anual ante el Congreso, previsto para la apertura de sesiones ordinarias.

