Ciudad de México.- Con la captura y abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, identificado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, una nueva ola de violencia se ha desatado en Guadalajara, municipios aledaños y diversas entidades del país.
El panorama actual ha llevado a recordar uno de los episodios más graves atribuidos a esa organización criminal: el atentado contra Omar García Harfuch en 2020.
El atentado de 2020 en la Ciudad de México
En junio de 2020, cuando García Harfuch se desempeñaba como secretario de Seguridad Ciudadana de la capital del país, fue víctima de un ataque armado de alto poder.
La agresión se perpetró con granadas de fragmentación y fusiles Barrett calibre .50. La camioneta en la que viajaba el funcionario recibió más de 400 impactos de bala en un atentado que conmocionó al país por su nivel de violencia y capacidad operativa.
Autoridades señalaron en su momento que el ataque habría sido ordenado por “El Mencho”, como represalia por acciones contra el grupo criminal.
Ese mismo día fueron detenidas 19 personas —17 hombres y dos mujeres— presuntamente vinculadas con la agresión. Posteriormente, fueron trasladadas al Reclusorio Sur y al penal femenil de Santa Martha Acatitla.
Inteligencia previa al atentado
De acuerdo con el periodista Héctor de Mauleón, especializado en temas de narcotráfico, tanto el gobierno federal como el de la Ciudad de México tenían conocimiento previo de amenazas contra García Harfuch.
Según reveló, el Centro Nacional de Inteligencia habría interceptado semanas antes conversaciones entre integrantes relevantes del CJNG.
El entonces secretario de Seguridad federal, Alfonso Durazo, confirmó que dichas escuchas se produjeron al menos siete días antes del atentado.
Un antecedente que vuelve a cobrar relevancia
Seis años después, el atentado contra García Harfuch vuelve a ser referencia obligada al analizar la violencia generada por el CJNG y el impacto de las operaciones federales contra sus líderes.
La reciente captura y abatimiento de Oseguera Cervantes reaviva el recuerdo de aquel ataque y subraya el nivel de confrontación entre el Estado mexicano y una de las organizaciones criminales más poderosas del país.

