Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos acusaron a Rusia de haber envenenado al opositor Alexéi Navalni durante su encarcelamiento en 2024, utilizando una sustancia tóxica prohibida.
La denuncia fue presentada durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde los gobiernos europeos responsabilizaron directamente al Kremlin por la muerte del principal crítico del presidente Vladimir Putin.
Señalan uso de toxina letal
De acuerdo con la declaración conjunta, Navalni habría sido envenenado con epibatidina, una sustancia extremadamente tóxica vinculada a ranas dardo de Ecuador.
Los países denunciantes afirmaron que análisis de laboratorio detectaron rastros de esta toxina en muestras examinadas y que los síntomas reportados coinciden con un envenenamiento.
El Ministerio de Relaciones Exteriores británico aseguró que solo el Estado ruso tenía los medios, el motivo y la oportunidad para emplear esta sustancia durante su encarcelamiento en Siberia.
Rusia rechaza acusaciones
El Kremlin negó las acusaciones y calificó los señalamientos como infundados. Moscú sostiene que Navalni falleció por causas naturales el 16 de febrero de 2024 en una prisión del Ártico, donde cumplía una condena de 19 años.
Denuncia ante organismo internacional
Los cinco países llevaron el caso ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y expresaron preocupación por el posible incumplimiento de Rusia de la Convención sobre Armas Químicas.
Las autoridades europeas señalaron que el caso genera dudas sobre la eliminación total del arsenal químico ruso.
Reacciones y antecedentes
Yulia Navalnaya, viuda del opositor, afirmó que estudios científicos confirmaron que su esposo fue envenenado. Líderes europeos, entre ellos el primer ministro británico Keir Starmer, responsabilizaron al Kremlin por su muerte.
Navalni ya había sobrevivido en 2020 a un intento de envenenamiento con el agente nervioso Novichok. Tras recibir tratamiento en Alemania, regresó a Rusia, donde fue detenido.
El gobierno ruso ha negado reiteradamente cualquier implicación y sostiene que las acusaciones forman parte de una conspiración occidental.

