Una violenta pelea interrumpió la sesión en la Gran Asamblea Nacional de Turquía este miércoles, cuando legisladores se enfrentaron a golpes tras el intento de la oposición de impedir la jura de Akın Gürlek como nuevo ministro de Justicia.
La jornada estuvo marcada por acusaciones de ilegitimidad y forcejeos físicos que evidenciaron la profunda tensión política que atraviesa el país.
Oposición bloquea ceremonia
Diputados del Partido Republicano del Pueblo (CHP), de orientación socialdemócrata, ocuparon el estrado para impedir la ceremonia oficial. En respuesta, legisladores del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) intentaron desalojarlos, lo que derivó en empujones y golpes dentro del recinto.
Durante el altercado, un diputado del CHP sufrió una fractura de nariz, según reportaron medios locales. Ante la escalada de violencia, el presidente del Parlamento ordenó suspender temporalmente la sesión.
Cuestionamientos a Gürlek
El principal motivo del bloqueo fue el historial de Gürlek como fiscal jefe de Estambul. La oposición lo acusa de haber encabezado investigaciones judiciales con motivación política, que derivaron en procesos y encarcelamientos de figuras opositoras.
En 2024, Gürlek dirigió el proceso contra el alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu, actualmente en prisión. Además, el CHP sostiene que su designación como ministro sería inconstitucional, al considerar que aún ejercía funciones como fiscal al momento de su nombramiento.
En los últimos ocho años, Gürlek encabezó tribunales en Estambul que dictaron sentencias severas contra políticos, activistas y periodistas críticos del gobierno.
Cambios en el gabinete de Erdogan
El presidente Recep Tayyip Erdogan anunció la sustitución de los ministros de Justicia e Interior, en un movimiento interpretado como un endurecimiento frente a la oposición.
Junto con la llegada de Gürlek al Ministerio de Justicia, Mustafa Çiftçi asumió el Ministerio del Interior tras desempeñarse como gobernador de Erzurum.
El líder del CHP, Özgür Özel, había calificado previamente a Gürlek como una “guillotina andante”, declaración que le valió una condena por daños morales.
Los recientes acontecimientos apuntan a un escenario político aún más polarizado en Turquía, con perspectivas complejas para la oposición y un clima de confrontación institucional creciente.

