El senador por Nuevo León, Waldo Fernández González, se pronunció a favor de la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, al señalar que las condiciones sociales, económicas y los ritmos de vida actuales ya no son los mismos que hace más de cien años, cuando se estableció el esquema laboral vigente.
Fernández subrayó que esta reforma va más allá de tecnicismos legales, pues representa tiempo, salud y calidad de vida para las y los trabajadores del país.
“No estamos hablando solo de un ajuste técnico a la Ley, sino de un cambio que coloca en el centro a las personas trabajadoras, a sus familias y a su derecho a vivir con dignidad”, expresó.
Reforma con enfoque humano y productivo
El legislador destacó que la iniciativa busca proteger a quienes viven de su trabajo, al reconocer los desafíos actuales en materia de salud, convivencia familiar y fortalecimiento de la economía, sin afectar la productividad.
Con el objetivo de que la reforma no perjudique al sector productivo, Fernández explicó que se plantea una implementación gradual, que permita a las empresas reorganizar turnos y procesos sin poner en riesgo los empleos.
“Nadie quiere poner en riesgo los empleos; lo que queremos es contar con empleos más justos. México no puede seguir siendo de los países donde más se trabaja y donde menos tiempo se tiene para vivir”, afirmó.
Impacto en Nuevo León
El senador resaltó la importancia de esta iniciativa para Nuevo León, donde alrededor del 80 por ciento de la población trabaja más de 48 horas a la semana.
“Nuevo León es ejemplo de productividad y de empuje, pero también hay que decirlo: hay jornadas largas, traslados eternos y poco tiempo para la familia”, lamentó.
Fernández agregó que la reducción de la jornada laboral permitiría a México acercarse a estándares internacionales y honrar la historia de las luchas obreras que conquistaron el derecho al descanso.
Una deuda histórica
Finalmente, el senador reiteró que la disminución de la jornada laboral es una deuda histórica con quienes sostienen diariamente la economía del país.
“El Estado no solo debe generar riqueza; también debe producir bienestar para las y los trabajadores”, concluyó.

