La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó este martes que la posibilidad de que el país actúe como mediador en el conflicto entre Cuba y Estados Unidos depende exclusivamente de la voluntad de ambas naciones.
Durante su conferencia de prensa matutina desde Palacio Nacional, Sheinbaum respondió a cuestionamientos sobre si aceptaría fungir como mediadora directa para mejorar la relación bilateral entre ambos países. La mandataria subrayó que se trata de Estados soberanos y que cualquier proceso de diálogo debe surgir de ellos.
“Cuba es un país soberano e independiente, Estados Unidos también. México siempre ha puesto la mesa para atender conflictos, pero no es un asunto personal, es parte de la historia de nuestra política exterior”, explicó.
Sheinbaum destacó que la postura de México se sustenta en principios históricos como la Doctrina Estrada, una línea diplomática que prioriza la no intervención y el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
La presidenta recordó que esta visión de política exterior antecede incluso a la formulación formal de la doctrina en 1930 y se remonta a los planteamientos de Venustiano Carranza, así como al trabajo diplomático encabezado por Genaro Estrada durante el gobierno de Pascual Ortiz Rubio.
“No se trata de protagonizar, sino de garantizar la paz, la seguridad y la soberanía. México defiende estos principios por Constitución y por convicción”, afirmó.
Sheinbaum reiteró que el Gobierno mexicano ha expresado públicamente y en privado su disposición para facilitar el diálogo, pero enfatizó que la decisión final corresponde a Cuba y Estados Unidos. “Depende de que se den las condiciones”, puntualizó.
Finalmente, subrayó que la política exterior mexicana siempre estará orientada al respeto de la soberanía y a la solución pacífica de los conflictos internacionales. “No es un tema personal, es una postura histórica de México”, concluyó.
¿Qué es la Doctrina Estrada?
La Doctrina Estrada es un principio fundamental de la política exterior mexicana, formulado en 1930 por Genaro Estrada, entonces secretario de Relaciones Exteriores. Establece que ningún Estado requiere el reconocimiento de otros para ejercer su soberanía.
Este enfoque promueve la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y evita que México juzgue la legitimidad de gobiernos extranjeros, limitándose a mantener o retirar relaciones diplomáticas conforme a sus intereses nacionales.

