El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró una emergencia nacional al considerar que el Gobierno de Cuba representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior estadounidenses.
La decisión quedó formalizada mediante una orden ejecutiva publicada por la Casa Blanca, en la que se detallan los motivos, alcances y objetivos de la medida. Entre los principales puntos, se establece un sistema de aranceles adicionales contra países que suministren petróleo a la isla.
De acuerdo con el documento oficial, Cuba ha fortalecido sus vínculos con países considerados adversarios de Washington, entre ellos Rusia, China e Irán. La orden sostiene que el régimen cubano “se alinea y respalda a países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos contrarios a los intereses de Estados Unidos”, incluyendo a Hamas y Hezbollah.
La administración Trump advirtió además que Cuba alberga la mayor base de inteligencia de señales de Rusia fuera de su territorio, utilizada para interceptar información sensible estadounidense y realizar actividades de espionaje.
Antecedentes de la emergencia nacional
Estados Unidos ha declarado en distintas ocasiones emergencias nacionales relacionadas con Cuba, citando amenazas militares, riesgos de migración masiva y peligros para la seguridad nacional. Sin embargo, la coyuntura actual —marcada por el aislamiento internacional de la isla y la escasez de combustible— le otorga un carácter especial a esta decisión.
Cuba ha permanecido durante gran parte de los últimos 40 años en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, con una reincorporación impulsada por Trump en enero de 2025.
La base legal de estas medidas se remonta a 1996, cuando Bill Clinton proclamó una emergencia nacional tras el derribo de dos aeronaves civiles estadounidenses. Posteriormente, George W. Bush amplió la declaración en 2004, mientras que Barack Obama la actualizó en 2016 por el riesgo de migraciones masivas. Joe Biden prorrogó la emergencia en febrero de 2024.
China, terrorismo y derechos humanos
La nueva orden ejecutiva acusa al régimen cubano de profundizar la cooperación militar y de inteligencia con China, facilitando el establecimiento de capacidades estratégicas extranjeras que representan una amenaza directa para Estados Unidos.
En materia de derechos humanos, la administración Trump denunció que el régimen comunista persigue y tortura a opositores políticos, restringe la libertad de expresión y prensa, bloquea el acceso a internet y reprime manifestaciones pacíficas. También acusó represalias contra familiares de presos políticos y hostigamiento a grupos religiosos.
Nuevos aranceles y presión internacional
La orden instruye la creación de aranceles adicionales sobre bienes provenientes de países que suministren petróleo a Cuba. El Departamento de Comercio identificará a las naciones involucradas y notificará al Departamento de Estado para evaluar la imposición de tarifas ad valorem a sus exportaciones hacia Estados Unidos.
La medida busca restringir el acceso energético de Cuba y presionar a terceros países para que no colaboren con el régimen de Miguel Díaz-Canel. El documento prevé ajustes o la eliminación de los aranceles si se registran cambios significativos en la conducta del gobierno cubano o de los países implicados.
La Casa Blanca señaló que continuará evaluando la situación y no descartó acciones adicionales si las medidas actuales resultan insuficientes. La administración Trump reiteró que mantendrá una política de presión máxima contra el régimen cubano y expresó su respaldo a las aspiraciones democráticas del pueblo de la isla.
“La situación con respecto a Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior estadounidenses”, concluye la orden ejecutiva.

