La escalada sin cuerdas de Alex Honnold al rascacielos Taipei 101 captó la atención mundial por dos razones: el riesgo extremo del ascenso y el pago que recibió por participar en el evento transmitido en vivo por Netflix.
Durante la emisión, vista por millones, Honnold ascendió 508 metros sin equipo de protección, estableciendo un récord en escalada urbana en solitario.
A pesar del despliegue técnico y mediático, el monto sorprendió. El propio Honnold lo calificó como “una cantidad embarazosamente pequeña” en comparación con los salarios de atletas de ligas tradicionales en Estados Unidos. En entrevista con The New York Times, fue claro: el pago no fue por escalar el edificio, sino por formar parte del espectáculo.
¿Cuánto ganó realmente?
Fuentes cercanas a la producción señalan que el pago se ubicó en los “seis dígitos medios”, es decir, entre USD 400,000 y USD 600,000. Para muchos, la cifra luce alta; sin embargo, dentro del entretenimiento y los deportes profesionales resulta modesta, sobre todo si se considera el riesgo asumido.
El contraste fue inevitable. Honnold recordó que, en deportes como el béisbol, jugadores poco conocidos pueden firmar contratos de USD 170 millones. Frente a eso, su remuneración por escalar uno de los edificios más altos del mundo parece menor, incluso siendo la mayor que ha recibido por una sola actividad.
Motivación más allá del dinero
La postura del escalador ha sido consistente a lo largo de su carrera. Asegura que lo mueven los desafíos personales y las experiencias únicas. Incluso afirmó que habría realizado la escalada sin pago, siempre que contara con los permisos oficiales. Esa coherencia se refleja en su estilo de vida: durante años vivió en una furgoneta para acercarse a zonas de escalada y compró su primera casa hasta 2020.
Además, desde 2012 dona un tercio de sus ingresos a proyectos de energía solar a través de la Honnold Foundation. Su trayectoria incluye el aclamado documental Free Solo, que consolidó su fama mundial.
Producción y seguridad
La transmisión incorporó medidas técnicas, como un retraso de 10 segundos, para cortar la señal ante cualquier incidente. Según la producción, la prioridad fue evitar mostrar imágenes sensibles.
Al final, Honnold destacó que lo más valioso fue la experiencia: contemplar Taipéi desde la cima del edificio. La reacción del público fue inmediata y dividida: mientras algunos celebraron la hazaña, otros cuestionaron que desafíos de alto riesgo reciban menos retribución que espectáculos mucho menos peligrosos.
Fuera del deporte, Honnold se casó con Sanni McCandless en 2020 y es padre de dos hijas, nacidas en 2022 y 2024.

