Si en los últimos días tuviste la sensación de haber viajado en el tiempo, no estás solo. Redes sociales de todo tipo se llenaron de fotografías tomadas en 2016, desde recuerdos personales hasta imágenes de celebridades, como parte del primer gran fenómeno viral de 2026, conocido popularmente como “El año es 2016”.
Nostalgia como motor del trend
La razón detrás de esta tendencia va más allá de una simple moda digital. Para muchos usuarios, el 2016 simboliza una etapa más sencilla de la vida: menos preocupaciones, mayor optimismo y una rutina aún no marcada por eventos como la pandemia, crisis económicas globales o tensiones políticas constantes.
Compartir fotos de ese año se ha convertido en una forma de reconectar con momentos felices: el primer empleo, una graduación, viajes con amigos o personas queridas que hoy ya no forman parte del día a día.
Un vistazo al pasado reciente
El trend también funciona como una cápsula del tiempo que revive las tendencias de moda y belleza de hace una década. Chokers, blusas off-the-shoulder, jeans rotos, crop tops y siluetas ajustadas reaparecen junto a maquillajes más intensos, labios mate y el contouring marcado que definió aquella época.
Estas imágenes no solo despiertan nostalgia, sino que generan conversaciones sobre cómo han cambiado los estilos, las prioridades y la forma de vivir en tan solo diez años.
Un ciclo que se repite
Especialistas en cultura digital coinciden en que la nostalgia suele manifestarse en ciclos de entre ocho y doce años. Es el punto exacto en el que el pasado se siente lo suficientemente lejano como para idealizarlo, pero aún cercano para recordarlo con claridad.
Hoy, ese lugar lo ocupa el 2016: un año que muchos perciben como el último respiro antes de una década marcada por cambios profundos y desafíos constantes. Por eso, más que una simple moda, esta tendencia refleja una necesidad colectiva de mirar atrás y reconectar con una versión más ligera del pasado.
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