El alcalde David de la Peña Marroquín entregó este sábado la Medalla al Mérito “Capitán Diego Rodríguez de Montemayor” a tres destacados santiaguenses cuya trayectoria ha fortalecido el desarrollo, identidad y progreso del municipio.
En una ceremonia solemne, el edil reconoció a los galardonados en tres categorías:
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Omar López Morales, por su contribución al Desarrollo Cultural y Gastronómico.
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Arnoldo Gerardo Leal Cordero, por su labor en el Desarrollo Humano y Social.
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Gerardo I. Salazar Rojas, por su impacto en el Desarrollo Económico y Profesional.
Reconocimientos a trayectorias que marcan a Santiago
Durante su mensaje, De la Peña destacó el compromiso de los homenajeados, quienes —dijo— han llevado su esfuerzo y vocación más allá de sus responsabilidades personales o laborales.
“Son hombres que han llevado su compromiso más allá de los límites familiares, realizando acciones extraordinarias que han impactado positivamente a toda nuestra comunidad”, expresó el alcalde.
Omar López Morales
Fue distinguido por preservar la tradición gastronómica de su familia a través del Restaurante Los Morales y la reapertura del histórico Café Azteca, fortaleciendo la identidad culinaria de Santiago.
Arnoldo Gerardo Leal Cordero
Con más de 50 años en la docencia y una labor clave en instituciones educativas y culturales, su trabajo ha dejado una huella permanente en el desarrollo comunitario.
Gerardo I. Salazar Rojas
Recibió la medalla por su trayectoria como funcionario federal, consultor internacional y autor de estudios que han ayudado a resolver desafíos económicos y sociales del municipio.
Un reconocimiento que preserva la historia
El presidente del Consejo de Historia y Cultura de Santiago, José Antonio Lastra Briones, resaltó la importancia de fortalecer esta distinción que, durante 25 años, ha honrado a los ciudadanos más destacados del municipio.
“Esta medalla simboliza la herencia histórica, el liderazgo y el servicio que dieron origen a nuestra región”, señaló.
A la ceremonia acudieron cronistas municipales, expresidentes municipales, funcionarios, familiares y figuras del ámbito histórico y cultural, quienes reconocieron el valor cívico de mantener viva esta tradición.

