El gobierno de Estados Unidos anunció una nueva ronda de sanciones económicas dirigidas contra Irán, enfocadas principalmente en su industria petrolera y de gas. Las medidas afectan a unas 50 personas, empresas y embarcaciones, la mayoría con sede en Asia, acusadas de participar en la venta y transporte de productos energéticos iraníes.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro, esta red habría movilizado productos valorados en cientos de millones de dólares que sirven como fuente clave de financiamiento para el régimen iraní y grupos considerados terroristas por Washington.
Entre los sancionados figuran una terminal petrolera en China, refinerías independientes del mismo país y una veintena de buques pertenecientes a la llamada “flota fantasma” iraní. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que estas sanciones buscan “degradar el flujo de ingresos de Irán y desmantelar elementos esenciales de su maquinaria de exportación de energía”.
Además, empresas con sede en los Emiratos Árabes Unidos también fueron incluidas por su presunta participación en la comercialización de crudo iraní. Muchos de los barcos implicados operan bajo banderas de países como Panamá, Palaos, Gambia y Comoras.
Las sanciones implican la congelación de activos en Estados Unidos y prohíben a empresas o ciudadanos estadounidenses realizar transacciones con las entidades señaladas. Se trata de la cuarta serie de sanciones de este tipo impuestas por Washington contra refinerías y empresas vinculadas al sector energético iraní.

