El Buró Federal de Investigaciones (FBI) despidió a más de una docena de agentes que fueron fotografiados arrodillándose durante una protesta en Washington en 2020, tras la muerte de George Floyd.
En ese momento, el gesto fue interpretado de dos formas: algunos lo vieron como apoyo a la protesta, mientras que otros lo consideraron una manera de calmar las tensiones. Inicialmente, los agentes fueron reasignados, pero finalmente quedaron fuera de la institución.
Fuentes cercanas señalan que el número de despedidos ronda los 20, incluidos veteranos militares con derechos especiales. La Asociación de Agentes del FBI calificó la medida como ilegal, pidió al Congreso investigar el caso y acusó al director Kash Patel de ignorar los derechos laborales y constitucionales de los empleados.
Los despidos forman parte de una purga más amplia dentro de la agencia. En semanas recientes, también fueron cesados altos mandos que participaron en investigaciones sobre el asalto al Capitolio del 6 de enero y casos relacionados con el expresidente Donald Trump. Varios de ellos presentaron demandas, asegurando que Patel sabía que los despidos eran cuestionables, pero no los detuvo por presiones externas.
Patel negó estas acusaciones y afirmó que las destituciones se realizaron porque los agentes no cumplieron con los estándares internos del FBI. Aun así, la medida ha generado tensión y preocupación dentro de la institución.

