El Consejo de Seguridad de la ONU rechazó este viernes una resolución presentada por Rusia y China para otorgar seis meses adicionales a Irán antes de reactivar sanciones por su falta de cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Con nueve votos en contra, la propuesta fue desechada y las medidas volverán a entrar en vigor este sábado.
Las sanciones, levantadas en 2015 tras la firma del acuerdo nuclear, se reinstalarán tras el “reinicio rápido” impulsado por Alemania, Francia y Reino Unido (E3). Según estos países, Teherán ha obstaculizado el acceso de inspectores y mantiene reservas de uranio enriquecido suficientes para fabricar entre 8 y 10 bombas nucleares.
El canciller iraní, Abás Araqchi, calificó la votación como una oportunidad perdida para favorecer la cooperación, asegurando que su país ha hecho múltiples propuestas diplomáticas. Por su parte, el presidente Masoud Pezeshkian defendió ante la ONU que Irán “nunca ha buscado ni buscará fabricar una bomba atómica”.
Sin embargo, Israel y Estados Unidos mantienen sus sospechas sobre las intenciones del régimen iraní. El primer ministro Benjamin Netanyahu exigió a la comunidad internacional mantener la presión y advirtió que el programa nuclear de Teherán representa una amenaza global.
Diplomáticos europeos reconocen que las posibilidades de una salida negociada son “extremadamente escasas”, mientras el OIEA, bajo la dirección de Rafael Grossi, intenta mediar sin resultados firmes. Teherán, por su parte, reafirma que no renunciará al enriquecimiento de uranio pese a las sanciones.

