El gobierno de Corea del Sur anunció que investigará posibles abusos a derechos humanos contra más de 300 trabajadores detenidos en una redada en una planta de Hyundai en Georgia, Estados Unidos. El operativo de inmigración sorprendió a Seúl, que lo calificó de inusual y preocupante para sus ciudadanos.
El portavoz presidencial Kang Yu-jung informó que se trabaja en coordinación con las empresas implicadas y con el Ministerio de Relaciones Exteriores para revisar si las autoridades estadounidenses respetaron los procedimientos legales. NBC News intentó obtener comentarios de la Casa Blanca, pero no obtuvo respuesta.
Por su parte, el presidente Donald Trump aseguró que los trabajadores extranjeros “son bienvenidos” en Estados Unidos y que su intención no es desalentar inversiones internacionales. No obstante, la detención de más de 475 personas, entre ellas 307 surcoreanos, generó fricciones diplomáticas con un aliado clave.
El secretario adjunto de Estado de EE.UU., Christopher Landau, expresó “profundo pesar” por el incidente en una reunión con su homólogo surcoreano. Mientras tanto, el principal enviado comercial de Corea del Sur viajó a Washington para ajustar los últimos detalles de un acuerdo arancelario bilateral, en medio de tensiones por el caso.

