El nuevo ciclo escolar en Los Ángeles comenzó muy diferente a la alegría y entusiasmo característicos de este inicio y es que la preocupación crece entre estudiantes y maestros, tras un verano marcado por redadas constantes a manos de los agentes e inmigración.
El superintendente Alberto Carvalho pidió al gobierno federal que se abstenga de realizar operativos en un radio de dos cuadras de las escuelas, desde una hora antes del inicio de clases hasta una hora después de su término.
“La gente con miedo no puede aprender bien”, advirtió. El distrito escolar, el segundo más grande del país con más de 500 mil estudiantes, ha implementado rutas de transporte adicionales, kits informativos sobre derechos y medidas para que los padres designen cuidadores en caso de detención.
La tensión aumentó luego de que un adolescente de 15 años fuera esposado fuera de una secundaria por un caso de identidad equivocada. Además, agentes de inmigración han sido vistos estacionados cerca de planteles, lo que preocupa a las familias.
Maestros y directivos advierten que el miedo podría reducir la asistencia escolar. Algunos padres optaron por clases en línea, lo que elevó en 7% la matrícula virtual.
“Somos jóvenes con sueños que queremos estudiar y contribuir a este país”, dijo Madelyn, una alumna de 17 años sin estatus legal. Pese a su temor, asegura que seguirá apoyando a otros estudiantes inmigrantes.

