
Ozzy Osbourne, una de las leyendas más grandes del rock, falleció este lunes a los 76 años. Conocido como “El Príncipe de las Tinieblas”, fue la voz principal de Black Sabbath, banda pionera del heavy metal. Su familia confirmó la noticia a través de un comunicado, donde expresaron que murió rodeado de sus seres queridos y en paz.
Desde 2020, Ozzy luchaba contra el Parkinson. En los últimos años se alejó de los escenarios, pero hace apenas unas semanas ofreció un emotivo concierto de despedida en Birmingham, su ciudad natal. Ahí se reunió con los miembros originales de Black Sabbath y otras figuras del rock como Metallica y Guns N’ Roses.
Osbourne interpretó temas clásicos como “Crazy Train” y cerró con “Paranoid”, acompañado por sus antiguos compañeros de banda. Visiblemente cansado, agradeció el cariño del público:
“Gracias desde el fondo de mi corazón”, dijo, sentado en un trono.
Nacido en 1948, su vida no fue fácil. Creció en la pobreza, abandonó la escuela y estuvo en prisión antes de dedicarse por completo a la música. Con Black Sabbath revolucionó el rock, y más tarde como solista, lanzó éxitos y creó el festival Ozzfest, que dio espacio a nuevas bandas del metal.
Su figura trascendió la música. En los años 2000 protagonizó el reality “The Osbournes”, junto a su esposa Sharon y sus hijos. Esto lo convirtió en un ícono de la cultura pop.
Ozzy vendió más de 100 millones de discos y ganó 5 premios Grammy. Tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y otra en Birmingham. Su legado es inmenso.
Black Sabbath lo despidió con una imagen que decía: “Ozzy Forever”. Un símbolo claro de que su música y su impacto vivirán por siempre.