La activista Ceci Patricia Flores Armenta se despidió de su hijo, Marco Antonio Sauceda Rocha, luego de siete años de búsqueda, tras la localización de sus restos el pasado 24 de marzo en la Costa de Hermosillo.
Durante el sepelio en el Panteón Municipal, la fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora expresó que logró cumplir la promesa que la sostuvo durante años: encontrar a su hijo y darle una sepultura digna.
“Aquí ante la tumba de mi hijo… puedo decir que cumplí”, manifestó ante familiares y colectivos.
Una lucha que no termina
A pesar del hallazgo, Flores Armenta dejó claro que su labor no concluye. Señaló que continuará en la búsqueda de personas desaparecidas y, en lo personal, de otro de sus hijos.
“Aquí no se acaba la lucha. Hay miles de desaparecidos y yo tengo otro hijo que buscar”, expresó.
La activista adelantó que viajará a Sinaloa para continuar con la búsqueda de Alejandro Guadalupe Islas Flores, desaparecido en 2015 en Los Mochis.
Acompañamiento y exigencia de justicia
Durante la ceremonia, madres buscadoras de distintos estados, organizaciones civiles y periodistas acompañaron a la activista, en un acto marcado por la solidaridad y el dolor compartido.
Flores agradeció el respaldo recibido durante años de búsqueda y visibilización de la crisis de desapariciones en México.
Asimismo, reconoció que el hallazgo de los restos fue realizado por la Fiscalía de Sonora, mientras ella participó en las diligencias de exhumación e identificación.
Riesgos y pendientes institucionales
La fundadora del colectivo también denunció las condiciones de riesgo en las que operan las madres buscadoras, quienes enfrentan amenazas, intimidaciones y falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades.
Colectivos presentes señalaron que este caso refleja la persistencia de la crisis de desapariciones en el país, donde miles de familias continúan buscando a sus seres queridos.
Un llamado a no desistir
Organizaciones civiles reiteraron la necesidad de fortalecer los mecanismos de búsqueda, la identificación forense y la atención a víctimas, así como mejorar la coordinación entre autoridades federales y estatales.
En medio del dolor, la consigna que acompañó la despedida resume la causa que une a cientos de familias en México:
“Los buscamos porque los amamos”.

