La Isla de Kharg se ha convertido en el punto estratégico más relevante del conflicto reciente entre Estados Unidos e Irán, debido a que en este territorio se ubica la principal terminal por la que fluye la mayor parte del petróleo iraní hacia los mercados internacionales.
De acuerdo con reportes internacionales, un ataque directo a la infraestructura petrolera de Kharg —o incluso una ocupación terrestre— provocaría una caída drástica en las exportaciones de crudo de Irán, afectando severamente sus ingresos y generando un impacto inmediato en los precios globales del petróleo. Actualmente, el aumento en el costo del combustible ya representa una amenaza para la economía mundial.
El conflicto también pone en riesgo el control del estrecho de Ormuz, una vía clave por donde transitaba cerca del 20% del petróleo comercializado a nivel global antes de la escalada bélica. La presencia militar estadounidense en la región ha aumentado, mientras Irán mantiene vigilancia y control estratégico del paso marítimo.
Además de Kharg, otras islas cercanas han cobrado relevancia geopolítica, como Abu Musa y las islas Tunb Mayor y Tunb Menor, territorios disputados entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos, que refuerzan la tensión en la zona. Estas islas albergan instalaciones militares iraníes y son clave para el control del acceso marítimo.
Por su parte, la Isla de Qeshm —la más grande del Golfo Pérsico— también ha sido señalada en el conflicto, luego de que Irán acusara a Estados Unidos de atacar una planta desalinizadora que abastecía de agua a decenas de comunidades, hecho que no ha sido confirmado por Washington.
Expertos advierten que una escalada mayor en esta región podría desencadenar represalias contra infraestructura energética en el Golfo, elevar aún más los precios del petróleo y agravar la inestabilidad económica global, en un contexto ya tensionado por conflictos internacionales.
