Inicialmente, Washington había fijado un plazo de 48 horas para que Teherán reabriera el estratégico estrecho de Ormuz. Sin embargo, el gobierno estadounidense optó por dar más tiempo, primero ampliando el límite unos días y posteriormente extendiéndolo hasta el 6 de abril.
El propio mandatario informó que esta decisión responde a señales positivas en el diálogo con Irán.
Confianza en las negociaciones
A través de sus canales oficiales, Trump aseguró que las conversaciones avanzan de forma favorable, pese a versiones que apuntan a tensiones persistentes.
En ese contexto, su enviado especial, Steve Witkoff, señaló que existen indicios de un posible acuerdo, luego de que Estados Unidos presentara una propuesta para detener las hostilidades.
Intercambio de propuestas
El plan estadounidense, transmitido con apoyo de mediadores internacionales, incluye una serie de puntos para desescalar el conflicto. Por su parte, Irán ya habría respondido con condiciones propias.
Entre las exigencias iraníes destacan el cese de ataques en su territorio y en regiones aliadas, garantías para evitar una nueva escalada militar, compensaciones económicas y el reconocimiento de su control sobre el estrecho de Ormuz.
Señales en medio de la tensión
Como parte de los gestos en medio del proceso diplomático, se reportó el tránsito de embarcaciones petroleras por el estrecho, lo que podría interpretarse como una señal de apertura.
No obstante, la situación en la región continúa siendo delicada, con reportes de ataques recientes y acusaciones cruzadas entre Irán, Estados Unidos y sus aliados.
Un conflicto aún latente
A pesar del avance en las conversaciones, el escenario sigue marcado por la incertidumbre. Los enfrentamientos indirectos y los ataques en la región mantienen la presión sobre ambas naciones.
La decisión de aplazar cualquier acción militar refleja un intento por priorizar la vía diplomática, aunque el desenlace del conflicto aún permanece abierto.

