La secretaria de Igualdad e Inclusión de Nuevo León, Martha Herrera, participó en el foro “De la ley al impacto: Activando el derecho a la alimentación adecuada y sostenible”, realizado en el Senado de la República, donde destacó los avances de la estrategia Hambre Cero y la reducción de la pobreza extrema en el estado en un 77 por ciento.
Durante su intervención, la funcionaria subrayó que un México sin hambre es posible mediante la colaboración entre gobierno, iniciativa privada y sociedad civil. Señaló que, de las 430 mil personas que en 2020 no podían completar la canasta básica, 278 mil han mejorado su situación, lo que representa una disminución del 34 por ciento en la carencia alimentaria.
Herrera explicó que actualmente 351 mil personas reciben apoyo alimentario a través de la estrategia Hambre Cero, impulsada desde 2021 como eje central de la política social estatal, con el respaldo del gobernador Samuel García Sepúlveda. Añadió que este modelo busca garantizar los derechos sociales mediante un sistema integral de protección social y de cuidados.
Asimismo, destacó la creación de 13 comités técnicos especializados que operan con un enfoque sistémico, implementando acciones directas en los municipios con mayor concentración de pobreza y carencia alimentaria, con el objetivo de asegurar el acceso a una alimentación adecuada.
A través de esta estrategia, se han recuperado 22 mil toneladas de alimentos en coordinación con el Banco de Alimentos de Cáritas, lo que ha permitido generar más de 823 mil raciones para consumo y evitar la emisión de 19 mil toneladas de dióxido de carbono.
De cara al periodo 2026-2027, la funcionaria adelantó que se desarrollan 36 proyectos enfocados en la recuperación y redistribución de alimentos, en colaboración con tiendas de autoservicio, productores del campo, mercados de abasto, la industria agroalimentaria y jóvenes universitarios.
Finalmente, Herrera señaló que este tipo de foros representan una oportunidad para avanzar hacia un modelo sostenible, no solo en la recuperación de alimentos, sino también en la construcción de esperanza y en el fortalecimiento de políticas públicas que garanticen el derecho a la alimentación.

