El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, presentó su renuncia ante la Asamblea Nacional de Venezuela, tras permanecer casi nueve años al frente del Ministerio Público.
Saab ocupaba el cargo desde 2017 y su gestión estuvo marcada por cuestionamientos de sectores opositores y organizaciones defensoras de derechos humanos, que lo señalaron de actuar en favor del gobierno de Nicolás Maduro. El exfiscal siempre rechazó esas acusaciones y se definió como garante de la legalidad.
La dimisión ocurre en un contexto de cambio político en el país, luego de la captura de Maduro y el inicio de una etapa de transición encabezada de manera interina por Delcy Rodríguez.
Durante la misma sesión legislativa también renunció el defensor del Pueblo, Alfredo Ruiz. Ante ello, el Parlamento activó el procedimiento constitucional para nombrar autoridades provisionales mientras se integra un comité que propondrá a los nuevos titulares.
De manera inmediata, la Asamblea designó como fiscal general encargado al abogado Larry Devoe, quien se desempeñaba como representante de Venezuela ante instancias internacionales de derechos humanos. En paralelo, Saab fue nombrado defensor del Pueblo encargado, decisión que generó críticas de la oposición.
El excandidato presidencial Henrique Capriles calificó la designación como una “burla”, al considerar que Saab fue responsable de persecuciones judiciales durante su etapa en la Fiscalía.
La renuncia se produce en medio de un proceso de reformas impulsadas por el nuevo gobierno interino, entre ellas una ley de amnistía que ha permitido la liberación de más de 180 presos políticos.
El relevo en la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo marca un momento clave dentro de la reconfiguración institucional que vive Venezuela.

