El gobierno de Pakistán anunció el inicio de una “guerra abierta” contra las autoridades de Afganistán luego de una serie de enfrentamientos y bombardeos que han elevado la tensión entre ambos países.
La declaración se produjo después de que fuerzas afganas atacaran posiciones fronterizas pakistaníes, acción que Kabul calificó como represalia por bombardeos previos. En respuesta, Islamabad lanzó ataques aéreos contra distintos puntos del territorio afgano, incluida la capital, Kabul, y la ciudad de Kandahar.
El ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, aseguró en la red social X que la paciencia de su país “ha llegado al límite”, marcando un punto de quiebre en la relación bilateral. Por su parte, el ministro del Interior, Mohsin Naqvi, sostuvo que la ofensiva constituye una “respuesta adecuada” ante las agresiones sufridas.
Desde Kabul, el vocero talibán Zabihullah Mujahid anunció la reanudación de operaciones aéreas “a gran escala” contra posiciones militares pakistaníes, mientras que autoridades afganas reportaron la muerte de decenas de soldados del país vecino y la toma de varios puestos fronterizos.
No obstante, el gobierno del primer ministro Shehbaz Sharif negó estas versiones y afirmó que ninguna base fue capturada, asegurando que las fuerzas afganas sufrieron “graves pérdidas”.
La relación entre ambas naciones se ha deteriorado desde que los talibanes retomaron el control de Kabul en 2021. Islamabad acusa a Afganistán de permitir la operación de grupos armados que ejecutan ataques en su territorio, un señalamiento que las autoridades afganas rechazan.
La nueva escalada militar amenaza con profundizar la inestabilidad en una región ya marcada por años de conflicto.

