En redes sociales como TikTok e Instagram se ha popularizado el término decluttering, una práctica que va más allá de simplemente acomodar la casa. Se trata de eliminar lo que no usamos, reducir el exceso y quedarnos con lo verdaderamente necesario.
Aunque recuerda al método impulsado por Marie Kondo, esta tendencia adopta un enfoque más amplio: no solo busca orden físico, sino también claridad mental.
¿En qué consiste el decluttering?
El concepto es sencillo: revisar nuestras pertenencias y desprendernos de aquello que ya no aporta valor. Puede tratarse de ropa olvidada en el armario, objetos duplicados o productos que nunca llegamos a utilizar.
En redes, muchas personas documentan el proceso como un reto personal o una transformación de estilo de vida. Para algunos es un acto puntual; para otros, un cambio permanente hacia el minimalismo.
¿Por qué acumulamos cosas?
Desprenderse de objetos no siempre es fácil. Muchas veces asociamos nuestras pertenencias con recuerdos, logros o etapas importantes de la vida.
En momentos de transición —como mudanzas, cambios laborales o rupturas— limpiar y reorganizar el espacio puede convertirse en una forma simbólica de empezar de nuevo. Al soltar objetos, también soltamos parte del pasado.
El vínculo entre desorden y estrés
Un entorno saturado puede generar sensación de agobio. Cuando los espacios están desbordados de objetos, el cerebro también experimenta una especie de saturación.
El desorden constante puede provocar:
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Dificultad para concentrarse
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Sensación de caos permanente
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Estrés al no lograr mantener el orden
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Cansancio mental
Por eso, muchas personas describen el decluttering como un proceso liberador que aporta calma y claridad.
¿Y si el problema es la compra compulsiva?
En algunos casos, la acumulación está relacionada con el consumo impulsivo. Comprar puede producir una satisfacción inmediata, pero ese efecto es temporal.
Si el hábito de adquirir cosas responde a un malestar emocional, ordenar la casa no resolverá el problema de fondo. Sin abordar la causa, el espacio puede volver a llenarse con el tiempo.
Cómo aplicar el decluttering de forma consciente
Si decides intentarlo, puedes empezar con pequeños pasos:
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Elige una sola categoría (ropa, papeles, cosméticos).
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Pregúntate si realmente utilizas ese objeto.
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Dona o vende lo que esté en buen estado.
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Evita reemplazar lo que acabas de eliminar.
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Reflexiona sobre tus hábitos de consumo.
Más que una moda
Aunque nació como tendencia viral, el decluttering puede convertirse en una herramienta útil para repensar nuestra relación con las cosas.
Reducir el exceso no significa vivir con lo mínimo, sino aprender a elegir mejor. Ordenar el entorno puede ser también una manera de ordenar prioridades y emociones.

