La compañía México Ópera Studio (MOS) cerrará su temporada con la puesta en escena de “El Niño y los Sortilegios”, marcando también su despedida del Auditorio Carlos Prieto, recinto que fue su sede durante los últimos seis años.
Las últimas funciones se realizarán los días 26, 27 y 28 de febrero, con una presentación abierta al público general el jueves a las 20:00 horas con entrada libre.
La obra, compuesta entre 1916 y 1925 por Maurice Ravel, surgió en el contexto posterior a la Primera Guerra Mundial como una propuesta artística que buscaba devolver la esperanza a una Europa devastada. La historia sigue a un niño que, tras un acto de rebeldía, aprende sobre la empatía cuando los objetos y animales a su alrededor cobran vida.
El director de escena de MOS, Rennier Piñero Lobo, explicó que la pieza conecta con el público a través de la magia de la infancia y su mensaje humanista. El montaje también ha sido presentado en funciones pedagógicas dirigidas a estudiantes de nivel básico y medio superior.
La dirección musical está a cargo de los maestros Eduardo Isaac Vera Medina y Guillermo Villarreal Rodríguez, con coreografía de Ranny Piñero y coordinación de producción y vestuario de Carolina Vanegas.
Salida obligada tras aumento de renta
El cierre de temporada tiene un matiz agridulce, ya que representa la última producción de la compañía en el recinto. Gustavo de la Garza, presidente del Patronato del Consejo Directivo de MOS, señaló que la salida se debe a un incremento en la renta del espacio por parte de la administración de Parque Fundidora.
El directivo explicó que el aumento resulta inaccesible para la organización, pese a los años de inversión para rehabilitar el lugar, que anteriormente se encontraba en condiciones de abandono.
A pesar de la situación, los directivos aseguraron que la compañía continuará con sus actividades en una nueva sede, la cual podría ubicarse en espacios culturales de la ciudad.
Por su parte, Villarreal Rodríguez destacó que el proyecto ha sido uno de los más relevantes para la formación operística en la región, al contar con alumnos que han logrado reconocimiento en escenarios internacionales.
Con esta despedida, México Ópera Studio pone fin a una etapa clave en su historia, mientras busca un nuevo espacio que le permita continuar impulsando el desarrollo de la ópera en Monterrey y Latinoamérica.

