En medio de fenómenos digitales como el Therian —personas que se identifican de manera intrínseca como animales— en redes sociales comenzó a ganar notoriedad otra tendencia: el llamado “Hobby Dogging”.
Esta práctica surgió en Alemania y rápidamente se volvió tema de conversación en plataformas como TikTok e Instagram debido a lo inusual de su dinámica.
¿En qué consiste el Hobby Dogging?
El Hobby Dogging fue impulsado por Barbara Gerlinger, una entrenadora alemana de 65 años, quien lo presenta como una actividad con beneficios emocionales y cognitivos.
La dinámica consiste en salir a caminar sosteniendo una correa como si se estuviera paseando a un perro, aunque no haya ningún animal presente.
Pero no se trata solo de caminar con la correa vacía. Las personas que lo practican reproducen rutinas completas:
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Se detienen como si el “perro” hiciera sus necesidades.
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Simulan dar órdenes.
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Ajustan el ritmo del paso.
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Recrean momentos de juego durante el recorrido.
¿Excentricidad o ejercicio mental?
Para algunos usuarios, la escena puede parecer extraña o incluso absurda. Sin embargo, su creadora defiende que no es una simple ocurrencia viral.
Según Gerlinger, el Hobby Dogging puede ayudar a mejorar la concentración y combatir la sensación de soledad. Al no existir un perro real que marque el ritmo, la persona debe enfocarse en cada detalle: postura corporal, tono de voz, tensión de la correa y dirección del trayecto.
Este nivel de atención, asegura, convierte la actividad en una herramienta de enfoque mental.
¿Moda pasajera o nueva forma de bienestar?
Como suele ocurrir con las tendencias digitales, el Hobby Dogging divide opiniones. Mientras algunos lo ven como una curiosidad de internet, otros lo consideran una forma alternativa de mindfulness.
Por ahora, el fenómeno continúa expandiéndose en redes sociales, donde miles de usuarios debaten si se trata de una excentricidad viral o de una innovadora técnica de bienestar.
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