El gobierno venezolano expresó su desacuerdo con la decisión de Estados Unidos de extender por un año más el decreto que califica la situación en Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria” para su seguridad nacional.
A través de un comunicado difundido por el canciller Yván Gil, la administración venezolana sostuvo que la permanencia de esta medida mantiene un enfoque de confrontación que, a su juicio, no corresponde al momento actual de las relaciones entre ambas naciones.
El decreto, identificado como 13692, fue emitido originalmente en 2015 y ha sido prorrogado cada año por distintas administraciones estadounidenses.
Llamado al respeto y entendimiento bilateral
En su posicionamiento, Caracas pidió a Washington asumir una postura “constructiva” y avanzar hacia una etapa marcada por el respeto recíproco y el diálogo diplomático.
Autoridades venezolanas argumentan que la continuidad del decreto carece de fundamentos objetivos y dificulta el fortalecimiento de vínculos políticos y económicos entre ambos países.
Contexto de acercamientos recientes
La renovación ocurre en un escenario en el que funcionarios venezolanos han sostenido contactos con representantes estadounidenses para explorar posibles acuerdos, especialmente en materia energética y cooperación regional.
Desde Venezuela se insiste en que el mantenimiento de sanciones o declaraciones de emergencia no contribuye a generar confianza, por lo que reiteraron su disposición a establecer mecanismos de comunicación directa.
Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos no ha emitido una postura adicional tras la reacción oficial de Caracas.

