La Secretaría de Gobernación (Segob) ha retirado de circulación más de 9 mil armas de fuego mediante su programa de canje por dinero, una estrategia que busca reducir la violencia y limitar el acceso de la población civil al armamento.
El programa permite la entrega voluntaria y anónima de armas en módulos instalados principalmente en atrios de iglesias en diferentes estados del país.
Más de 9 mil armas entregadas
De acuerdo con cifras oficiales, del 1 de octubre de 2024 al 10 de febrero de 2026 se han canjeado 9 mil 128 armas de fuego.
Del total registrado:
- 5 mil 311 fueron armas cortas
- 2 mil 648 armas largas
- También se recibieron piezas de artillería, granadas y explosivos
Entre los materiales entregados destacan:
- 561 mil 292 cartuchos
- 11 mil 843 cargadores
- mil 169 granadas
- 15 cartuchos de dinamita
- 245 estopines
- 85 mil 14 cápsulas detonantes
El programa también contempla una estrategia dirigida a menores de edad. En el mismo periodo se intercambiaron 8 mil 70 juguetes bélicos por juguetes didácticos, con el objetivo de fomentar una cultura de paz desde la infancia.
Pagos por armas van de 5 a 33 mil pesos
El Gobierno federal ofrece incentivos económicos por la entrega del armamento. El 14 de enero de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el tabulador de pagos vigente.
Los montos, definidos por la Secretaría de la Defensa Nacional, dependen del tipo de arma o explosivo entregado.
- Los cartuchos calibre .22, .25 y .32 tienen el pago más bajo, con cinco pesos por unidad.
- Las ametralladoras ligeras y pesadas pueden alcanzar hasta 33 mil 650 pesos.
- Los fusiles automáticos o semiautomáticos de uso exclusivo del Ejército pueden recibir hasta 32 mil 960 pesos.
El pago puede reducirse si el arma o artefacto no es funcional.
Entrega voluntaria y sin consecuencias legales
La Segob informó que la participación en el programa es completamente voluntaria y no genera consecuencias jurídicas para quienes entreguen armas.
El proceso se realiza en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional, mientras que las jornadas de desarme se organizan junto con gobiernos estatales y municipales, principalmente en regiones con altos índices de violencia.
Las autoridades buscan con esta estrategia disminuir la incidencia delictiva y promover la corresponsabilidad entre ciudadanía y gobierno en materia de seguridad.

