Los New England Patriots están ante una oportunidad histórica. La edición LX del Super Bowl puede marcar un antes y un después para la franquicia, que busca conquistar su séptimo título y quedarse sola como el equipo más ganador en la historia de la NFL.
Actualmente, los Patriots comparten la cima con los Pittsburgh Steelers, ambos con seis trofeos Vince Lombardi. Un triunfo el próximo 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, colocaría a New England en lo más alto del fútbol americano profesional.
La era dorada de los Patriots comenzó con la icónica dupla conformada por Bill Belichick como head coach y Tom Brady como quarterback, responsables de seis campeonatos que definieron a toda una generación. El primero llegó en el Super Bowl XXXVI, con un dramático triunfo 20-17 ante los Rams gracias a un gol de campo de Adam Vinatieri en los segundos finales.
Posteriormente, New England levantó el trofeo en los Super Bowls XXXVIII y XXXIX, ante Carolina Panthers y Philadelphia Eagles, respectivamente. Años más tarde, el equipo volvió a la cima en el XLIX al vencer 28-24 a los Seattle Seahawks, y consolidó su leyenda con la histórica remontada del Super Bowl LI, cuando superó 34-28 a los Atlanta Falcons tras ir perdiendo 28-3.
Ahora, una nueva etapa comienza. Con Mike Vrabel en el banquillo y Drake Maye al frente de la ofensiva, los Patriots buscan escribir otro capítulo glorioso y demostrar que la dinastía puede renacer.
El Super Bowl LX no solo representa un campeonato más, sino la posibilidad de que la franquicia propiedad de Robert Kraft se consolide como la más grande en la historia de la NFL durante la era del Super Bowl.

