La salida de Germán Berterame de los Rayados de Monterrey rumbo a Miami reabrió un debate inevitable entre la afición: ¿cumplió realmente como delantero del Monterrey? La respuesta, más allá de las emociones, se encuentra en los números y en el contexto.
Berterame llegó a Rayados con la etiqueta de delantero probado en la Liga MX, y durante su etapa en el club regiomontano respondió con goles importantes, regularidad y entrega, aunque sin convertirse en el atacante dominante que muchos esperaban para liderar un proyecto de títulos.
En términos estadísticos, el atacante cumplió con cuotas aceptables de anotación, aportando goles en Liga MX y Liguilla, además de ser una pieza constante en el esquema ofensivo. Sin embargo, en un equipo diseñado para competir por campeonatos, su impacto quedó por momentos por debajo de las altas expectativas que genera portar la camiseta de Monterrey.
A pesar de ello, Berterame nunca fue un delantero ausente. Peleó balones, se asoció con sus compañeros y respondió en partidos clave, aunque la falta de títulos y la irregularidad colectiva terminaron por opacar su rendimiento ante la percepción del aficionado.
Ahora, con su llegada a Miami, el delantero enfrenta un nuevo reto en su carrera, con menos presión mediática que en Monterrey, pero con la oportunidad de potenciar sus virtudes y consolidarse como referente ofensivo en una liga en crecimiento.
El tiempo dirá si su etapa en Rayados será valorada con mayor justicia, pero hoy los datos indican que Berterame sí cumplió, aunque sin alcanzar el estatus de ídolo que muchos esperaban. Su historia en Monterrey quedó marcada más por la constancia que por la grandeza, mientras su futuro comienza a escribirse lejos del Gigante de Acero.

