Los incendios forestales que afectan al sur de Chile han dejado un saldo de 20 personas muertas, cientos de familias damnificadas y poblados enteros reducidos a cenizas.
Las regiones más afectadas son Ñuble y Biobío, ubicadas a unos 500 kilómetros al sur de Santiago. En estas zonas, los bomberos combaten el fuego desde hace tres días sin descanso.
De acuerdo con las autoridades, las llamas han consumido cerca de 35 mil hectáreas y han destruido o dañado más de mil viviendas.
Localidades como Lirquén y Penco se encuentran entre las más golpeadas por la emergencia.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, informó que algunos incendios han sido controlados, pero otros continúan activos.
“Hay focos que siguen en combate intenso y nuevos incendios en la región de La Araucanía”, señaló el mandatario.
Por su parte, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, confirmó que una nueva víctima fue localizada en Biobío, elevando la cifra total de fallecidos a 20.
La mayoría de las personas murieron cuando el fuego avanzó de manera repentina hacia zonas habitadas durante la madrugada del domingo.
Habitantes de Lirquén relataron momentos de pánico al ver cómo las llamas se acercaban a sus hogares.
“Solo tomé a mi hijo y salimos corriendo. El fuego venía directo hacia nosotros”, contó Yagora Vásquez, una de las afectadas.
En las zonas arrasadas, militares resguardan sectores completamente destruidos. Las calles están llenas de vehículos calcinados, árboles quemados y casas convertidas en escombros.
Vecinos comparan esta tragedia con el terremoto y tsunami de 2010, aunque aseguran que los daños actuales son aún mayores.
“Esto fue como una ola de fuego. Nunca habíamos vivido algo así”, lamentó Marelí Torres, quien perdió su vivienda.
Aunque este lunes se registraron temperaturas más bajas, las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevos incendios.
En los últimos años, Chile ha enfrentado incendios forestales cada vez más intensos, sobre todo en la zona centro-sur del país.

