Bolsas de nicotina crecen en México sin regulación clara
Las bolsas de nicotina, productos pequeños y sin humo que se colocan entre el labio y la encía, comenzaron a expandirse en México sin un marco regulatorio claro, mientras especialistas advierten que su consumo puede implicar riesgos importantes para la salud debido a sus altas concentraciones de nicotina.
Aunque su presentación discreta y la ausencia de combustión han llevado a que se perciban como una alternativa menos dañina, expertos en salud señalan que no existe una forma segura de consumir nicotina. “Modificar el método de consumo no elimina el riesgo”, explica la doctora Guadalupe Ponciano, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Mayor dosis, menor percepción de riesgo
A diferencia del cigarro tradicional, las bolsas liberan nicotina de manera continua a través de la mucosa oral. Esta forma de consumo permite que la sustancia se administre varias veces al día sin que el usuario lo perciba como excesivo.
Especialistas señalan que un cigarro aporta, en promedio, entre uno y dos miligramos de nicotina, mientras que algunas bolsas pueden contener desde tres hasta 50 miligramos por unidad, dependiendo de la marca y presentación. Esta diferencia favorece una exposición prolongada y repetida.
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, publicada en diciembre de 2025, indica que cerca de 103 mil adultos en México reportaron haber consumido bolsas de nicotina en el último mes, principalmente personas de entre 18 y 65 años.
Adicción silenciosa
La nicotina estimula la liberación de dopamina en el cerebro, lo que refuerza la sensación de placer y facilita el desarrollo de dependencia. Al no existir un punto claro de inicio o fin del consumo, las bolsas favorecen patrones continuos que incrementan el riesgo de adicción.
Desde la organización Salud Justa MX se advierte que estos productos no están diseñados para ayudar a dejar de consumir nicotina, sino que en muchos casos se suman al uso de cigarros u otros derivados del tabaco.
Efectos en la salud
Aunque no producen humo, las bolsas de nicotina pueden provocar irritación de encías, inflamación, resequedad bucal y lesiones dentales. También se asocian con náuseas, mareos, palpitaciones y malestares gastrointestinales.
A largo plazo, el consumo sostenido se ha relacionado con alteraciones cardiovasculares y aumento de la presión arterial, especialmente en personas con antecedentes médicos.
Otro riesgo señalado por especialistas es el acceso no intencional de menores de edad, ya que el tamaño reducido, los sabores y el diseño discreto facilitan su confusión con productos de uso cotidiano.
Vacío legal y expansión comercial
Actualmente, las bolsas de nicotina no están plenamente incluidas en la regulación mexicana aplicable a los productos de tabaco. Esto ha generado incertidumbre sobre su venta, etiquetado, publicidad y control por edad.
Entre las medidas propuestas por especialistas se encuentran:
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Equiparar su regulación a la del tabaco
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Limitar o prohibir sabores
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Establecer advertencias sanitarias visibles
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Reforzar controles de venta a menores
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Aplicar impuestos para desincentivar su consumo
Pese a la falta de reglas claras, estos productos ya se venden en múltiples tiendas de conveniencia. Una de las marcas más conocidas es ZYN, propiedad de Philip Morris International, cuyos productos, según información pública, contienen entre tres y seis miligramos de nicotina.

