CIUDAD DE MÉXICO, 30NOVIEMBRE2025.- Jeremy Márquez, delantero de Cruz Azul, celebra el gol con el que la Maquina Cementera empataba el encuentro a dos goles. FOTO: DANIEL AUGUSTO/ CUARTOSCURO.COM
Cruz Azul ya despertó y ahora no quiere mirar atrás. La Máquina recibe al Puebla en el estadio Cuauhtémoc con la obligación de confirmar que su victoria ante Atlas no fue casualidad, sino el inicio de una ruta firme en busca del título.
El conjunto celeste llega con otra cara tras imponerse 2-0 a los rojinegros, resultado que alivió tensiones y devolvió la confianza al plantel luego del tropiezo inicial frente a León.
Aunque el escenario resulte atípico, Cruz Azul vuelve a jugar como local en Puebla. El estadio Cuauhtémoc ya dejó de ser terreno ajeno y el equipo entiende que la adaptación debe traducirse en resultados inmediatos.
En el historial reciente, La Máquina tiene ventaja. De los últimos cinco enfrentamientos ante La Franja, Cruz Azul ganó tres, empató uno y sólo perdió uno. El antecedente más cercano terminó con un contundente 3-0 a favor del conjunto cementero.
Desde el banquillo, Nicolás Larcamón no quiere repetir viejos errores. El técnico apuesta por un once ofensivo, presión alta y circulación rápida, consciente de que la irregularidad fue uno de los grandes enemigos en torneos recientes.
José Paradela y Agustín Palavecino serán el motor del equipo, encargados de la distribución del juego para que Gabriel “Toro” Fernández mantenga su olfato goleador.
La diferencia de planteles obliga a algo más que sumar tres puntos. Cruz Azul necesita imponer condiciones, dominar el trámite y reflejar su superioridad en el marcador. Ganar por lo mínimo ya no alcanza para tranquilizar el entorno.

