El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó este martes como “irrelevante” al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y afirmó que su país no necesita autos fabricados en México ni en Canadá.
Las declaraciones fueron realizadas durante un recorrido por una planta de Ford Motor Co. en Dearborn, Michigan, donde el mandatario sostuvo que el acuerdo comercial “no tiene ninguna ventaja real” para Estados Unidos, a pesar de que por ley deberá ser revisado este año.
“Ni siquiera pienso en el T-MEC”, expresó Trump al ser cuestionado sobre cómo funcionará la renegociación del tratado con México y Canadá. Agregó que, aunque desea que ambos países “estén bien”, Estados Unidos no necesita sus productos.
“No necesitamos autos hechos en Canadá. No necesitamos autos hechos en México. Queremos hacerlos aquí, y eso es lo que está pasando”, afirmó.
Trump aseguró que empresas automotrices y manufactureras están trasladando operaciones a territorio estadounidense desde países como México, Canadá, Japón y Alemania, y reiteró su intención de terminar con el T-MEC o sustituirlo por acuerdos bilaterales distintos.
Sheinbaum confía en una revisión positiva
Un día antes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, expresó su confianza en que la revisión del tratado comercial concluirá de manera favorable para los tres países.
“Tengo confianza en que el marco de la revisión del tratado va a ser bueno. Habrá tensiones en ciertos temas, pero se van a resolver este año”, señaló la mandataria.
Postura de Canadá y contexto internacional
En diciembre, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, reveló que Trump ha planteado decenas de exigencias durante las negociaciones, señalando que Estados Unidos mantiene 54 asuntos pendientes con México.
Este martes, Carney viajó a China para reunirse con el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Qiang, en un intento por diversificar las relaciones comerciales de Canadá ante el endurecimiento de la política comercial estadounidense.
El gobierno canadiense ha reconocido que este acercamiento responde directamente a la segunda presidencia de Donald Trump, marcada por la imposición de aranceles elevados a Canadá, pese a ser su principal socio comercial.

