El reciente ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela abrió un intenso debate más allá del ámbito político y diplomático, alcanzando incluso al deporte. La pregunta comenzó a circular con fuerza: ¿podría la FIFA quitarle a Estados Unidos la sede de la Copa del Mundo?
Estados Unidos es el anfitrión principal del Mundial, previsto para iniciar en junio, al albergar la mayor cantidad de partidos del torneo, por encima de Canadá y México. Sin embargo, tras la ofensiva ordenada por el presidente Donald Trump, surgieron dudas sobre si el máximo organismo del futbol mundial podría intervenir.
Lo que sí puede y no puede hacer la FIFA
Para entender el escenario, es clave revisar los estatutos de la FIFA, los cuales se rigen por un principio central: neutralidad política y autonomía de las federaciones nacionales.
Según sus normas, cada asociación afiliada —en este caso US Soccer— debe operar sin interferencias directas de gobiernos, ya sea en:
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Procesos electorales internos
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Designación o destitución de directivos
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Manejo administrativo y financiero
Cuando existe injerencia directa del Estado en la federación, la FIFA sí puede imponer sanciones, que van desde suspensiones hasta la exclusión de torneos internacionales.
¿El conflicto con Venezuela viola esas reglas?
En el caso específico del ataque a Venezuela, no se configura una violación directa a los estatutos de la FIFA. Las acciones militares o decisiones de política exterior de un gobierno no son motivo automático de sanción deportiva, siempre que no afecten la autonomía de la federación de futbol del país involucrado.
Por ello, no existe un fundamento reglamentario sólido para que la FIFA retire la Copa del Mundo a Estados Unidos únicamente por esta ofensiva militar.
¿Entonces el Mundial está seguro?
Hasta ahora, la FIFA no ha emitido ningún pronunciamiento oficial que ponga en duda la organización del torneo en territorio estadounidense. Especialistas coinciden en que Estados Unidos no enfrenta riesgo inmediato de perder la sede, salvo que se presenten problemas graves de seguridad o intervención gubernamental directa en el futbol.
Aunque el contexto geopolítico podría influir en decisiones logísticas o de seguridad, estas no equivalen a una sanción disciplinaria, por lo que el Mundial sigue en pie conforme a lo planeado.

