Cruz Azul llega a 2026 con una exigencia clara y sin margen para interpretaciones. El proyecto deportivo encabezado por Iván Alonso entra en su fase definitiva, luego de varios torneos competitivos que, pese a la fuerte inversión, no han terminado con el título de liga que la afición exige.
Desde 2024, la directiva comandada por Víctor Velázquez le otorgó a Alonso control total del área deportiva, respaldo institucional y recursos económicos inéditos en Cruz Azul. La apuesta fue ambiciosa: construir un equipo dominante y sostenido en el tiempo.
Mucho gasto, una sola copa
Diversas estimaciones apuntan a que Cruz Azul ha destinado cerca de 100 millones de dólares en fichajes y reestructuración deportiva en los últimos dos años. El saldo, sin embargo, sigue siendo insuficiente para el estándar del club: un solo trofeo, la Copa de Campeones de la Concacaf 2025.
Hubo decisiones que sí rindieron frutos, como la llegada de Kevin Mier o la solidez que aportó Gonzalo Piovi. Pero también fichajes costosos que no marcaron diferencia, entre ellos el de Giorgos Giakoumakis, cuya inversión millonaria nunca se reflejó en la cancha, y el caso de Luka Romero, sin impacto real en momentos clave.
Decisiones que encendieron la presión
La gestión de Alonso también quedó marcada por movimientos polémicos, como la salida de Vicente Sánchez, pese a haber conquistado la Concachampions y mostrar mejores números que su reemplazo, Nicolás Larcamón. Esa decisión dejó claro que el proyecto respondía a una visión personal, avalada por la directiva, pero que ahora recae directamente sobre él.
Competir no basta
En lo deportivo, La Máquina ha sido constante protagonista, pero sin coronarse. El subcampeonato del Clausura 2024 frente al Club América y la eliminación como superlíder en el Apertura 2024, nuevamente ante su acérrimo rival, profundizaron la sensación de que algo falta cuando llegan las instancias decisivas.
El título internacional alivió momentáneamente la presión, pero en Cruz Azul los proyectos se miden por la Liga MX, no por avances parciales.
Todo o nada
Con la paciencia institucional y de la afición prácticamente agotada, 2026 se perfila como la última oportunidad real para Iván Alonso. El respaldo ya existió, el dinero también. Ahora, solo el campeonato puede sostener su proyecto.
Si Cruz Azul vuelve a quedarse corto, el balance será inevitable: mucho intento, poca recompensa.

