La noche del 20 de diciembre, Junior H bajó el telón del 2025 en Monterrey con un concierto que se sintió más como una confesión colectiva que como un simple show. El Walmart Park fue testigo de casi tres horas de corridos tumbados, nostalgia y conexión directa con su público.
Aunque el recinto no registró lleno total, bastaron los asistentes para convertir la velada en un cierre intenso, honesto y emocionalmente cargado.
Un inicio tardío… pero poderoso
El espectáculo arrancó a las 22:32 horas, luego de un retraso de casi dos horas que no apagó el ánimo. Una introducción ligada al concepto $AD BOYZ 4 LIFE II marcó el inicio, seguida de fuegos artificiales que iluminaron el cielo regiomontano.
Los primeros acordes de “Entre Nosotros”, “Rockstar” y “Miéntele” bastaron para que el público olvidara la espera y se entregara por completo.
Canciones que se cantaron con el alma
El setlist fue un viaje por los temas que convirtieron a Junior H en una de las voces más influyentes del movimiento. Sonaron “Y Lloro”, “Extssy Model”, “Fin de Semana”, “Las Noches”, “Luna”, “Días Nublados”, “Mientras Duermes” y “Disfruto lo Malo”, entre muchas otras.
Cada canción fue acompañada por coros masivos, celulares en alto y momentos de silencio que hablaban más que los gritos.
Uno de los pasajes más inesperados fue el cover de “Tú Sin Mí” de Dread Mar I, una interpretación que mostró el lado más vulnerable del artista y provocó lágrimas entre los asistentes.
Invitados que elevaron la noche
El concierto alcanzó uno de sus puntos más altos con la aparición de Payo Solís, vocalista de Grupo Frontera. Juntos interpretaron “En Altavoz”, esta vez acompañados por mariachi, en una fusión que desató aplausos y ovaciones.
También hubo espacio para el ambiente festivo con la participación del influencer Ese Pérez, quien interpretó “Pídete una Miche”, encendiendo al público.
Un adiós sin máscaras
El final llegó entre fuegos artificiales y agradecimientos. Junior H se despidió conmovido, consciente de que Monterrey no fue solo el último punto de la gira, sino el escenario donde cerró un capítulo importante de su carrera.
No fue un concierto perfecto ni un lleno absoluto, pero sí fue real. Y en esa honestidad, el público encontró algo más valioso: sentirse parte de la historia.

