Ciudad de México.– Luego de más de tres décadas de declaraciones cruzadas, el actor y comediante Eugenio Derbez decidió poner punto final al conflicto mediático con su ex pareja, la actriz Victoria Ruffo, madre de su hijo José Eduardo Derbez.
En una reciente entrevista ofrecida en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, Derbez aseguró que ya no caerá en provocaciones, luego de ser cuestionado por los comentarios que Victoria Ruffo ha hecho sobre él en diversas ocasiones.
“Es parte del show, ya trato de no caer en provocaciones, antes sí caía, ahora ya nada más me río”, expresó el actor.
Una relación marcada por la polémica
Victoria Ruffo y Eugenio Derbez iniciaron su romance en 1989, durante las grabaciones de la telenovela Simplemente María. Poco tiempo después, confirmaron el embarazo de su hijo José Eduardo, lo que derivó en una controvertida boda informal, organizada por Derbez, que con el paso del tiempo se convirtió en uno de los principales motivos de conflicto entre ambos.
La ruptura definitiva ocurrió cuando José Eduardo tenía alrededor de siete años, tras los reclamos de Ruffo sobre lo que consideró una “boda falsa”, situación que durante años fue tema recurrente en entrevistas y declaraciones públicas.
El nacimiento de Tessa marcó un acercamiento
Con el nacimiento de su nieta Tessa, hija de José Eduardo, ambos actores reconocieron en su momento un acercamiento y la intención de “fumar la pipa de la paz” por el bien de la familia. Sin embargo, los dimes y diretes continuaron, incluso en tono de broma, como cuando la actriz comentó que esperaba que su nieta no se pareciera a su padre.
Sobre este tipo de comentarios, Derbez fue claro al señalar que ya no piensa seguir alimentando la polémica.
“Yo ya paré el juego porque si no es cosa de nunca acabar, ya son 30 años de esto”, confesó.
Prioriza la tranquilidad familiar
Actualmente, Eugenio Derbez, de 64 años, está casado con la cantante Alessandra Rosaldo, con quien tiene una hija, Aitana, de 11 años. El actor afirmó que prefiere mantener la fiesta en paz, evitar confrontaciones públicas y priorizar la armonía familiar, especialmente ahora que todos comparten el vínculo de la paternidad y la abuelidad.

