Beirut.—Con un emotivo encuentro interreligioso realizado en la icónica Plaza de los Mártires, el papa León XIV tendió este lunes un puente simbólico entre las distintas comunidades del Líbano, un país caracterizado por su enorme diversidad religiosa y por profundas divisiones históricas.
El evento se llevó a cabo frente a una mezquita y una iglesia construidas una junto a la otra, un símbolo de la coexistencia entre las 18 confesiones religiosas que conviven en el país. Sobre el escenario, líderes de distintas fes dirigieron mensajes centrados en la unidad y la paz, acompañados por un coro infantil donde niñas con velo islámico cantaban junto a otras sin cubrirse la cabeza.
“El Líbano es un mensaje”
Monseñor Andre Farah, representante de la Iglesia católica greco-melquita, evocó una célebre frase de Juan Pablo II: “El Líbano es un mensaje más que un país”, recordada también la víspera por el presidente libanés Joseph Aoun.
“Este es el mensaje: la coexistencia entre cristianos y musulmanes de todos los grupos, y eso es lo importante de la presencia de su santidad, el papa León XIV”, declaró Farah.
Para el religioso, la sociedad libanesa es como “un ramo de flores coloridas”, una riqueza única en la región. No obstante, reconoció que esa diversidad también ha sido origen de tensiones e incluso conflictos armados en el pasado.
La ubicación del acto —entre una iglesia y una mezquita, en pleno corazón de Beirut— reforzó el simbolismo de la unidad. La Plaza de los Mártires ha sido escenario de movimientos sociales, revoluciones y episodios clave del país, y está dedicada a los nacionalistas ejecutados por el Imperio otomano en 1916, tanto cristianos como musulmanes.
Diversidad como fortaleza
Yahya Abd al Khalee, otro líder religioso presente, destacó que la diversidad libanesa es una fuente de “riqueza” y que el intercambio entre comunidades fortalece la identidad nacional.
Vestido con atuendo suní pero evitando precisar su confesión, Al Khalee prefirió describirse como “máster en relaciones islámicas y cristianas” para subrayar su intención de evitar etiquetas religiosas.
Una visita que despierta esperanza
El imán chií Hussain Chams valoró la visita papal como un gesto de esperanza en medio de la violencia que persiste en zonas de mayoría chií, especialmente en el sur de Líbano, donde los ataques israelíes continúan pese al alto el fuego acordado hace un año.
“Esperamos que esta visita traiga paz, rechace la violencia y logre justicia humana. En el sur, Israel está matando niños, mujeres y ancianos, lo cual no va acorde con la naturaleza humana”, denunció Chams.
El religioso añadió que los libaneses están “cerca de la unidad”, pero aún quedan disputas que podrían superarse con el impulso moral que trae el pontífice.
“Esta visita puede unirnos bajo el nombre del Líbano”, afirmó.

