Ante el creciente número de casos de diabetes en Nuevo León, la Secretaría de Salud estatal informó que reforzó los programas de prevención y atención para combatir esta enfermedad, que afecta de manera especial a personas mayores de 40 años.
La titular de la dependencia, Alma Rosa Marroquín Escamilla, advirtió que actualmente el 30% de la población en el estado padece diabetes, cifra que ha encendido las alertas debido a las complicaciones asociadas y al incremento de casos en los últimos años.
Mala alimentación y genética, entre las principales causas
Marroquín explicó que la diabetes se desarrolla, principalmente, por malos hábitos alimenticios, falta de actividad física y factores hereditarios. Ante esta tendencia, la Secretaría de Salud ha tenido que implementar acciones más amplias y sistemáticas en todo el estado.
“Tenemos médicos internistas y expertos en diabetes que coordinan a todos los médicos de primer contacto para que identifiquen a los pacientes. Si los protocolos de intervención son adecuados, podemos evitar complicaciones”, señaló.
Además, indicó que en 2025 se estableció una red de trabajo estatal para fortalecer la detección y el tratamiento oportuno.
Telemedicina para zonas de difícil acceso
La secretaria destacó que una parte importante de los casos detectados corresponde a habitantes de zonas rurales o de difícil acceso, por lo que han adaptado estrategias para garantizar que estas personas puedan recibir un tratamiento continuo.
“También para las personas con difícil acceso tenemos la consulta por telemedicina, un trabajo que ya se realiza desde hace tiempo”, explicó.
La telemedicina permite dar seguimiento a pacientes que, por su ubicación, no pueden acudir con frecuencia a los centros de salud.
Un problema global que exige hábitos saludables
La diabetes es una de las principales causas de muerte a nivel mundial, y millones de personas viven con la enfermedad sin saberlo. Por ello, el llamado de este año se enfoca en promover:
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Estilos de vida saludables
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Alimentación balanceada
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Actividad física regular
Estas prácticas reducen el riesgo de desarrollar la enfermedad y ayudan a mejorar la calidad de vida de quienes ya la padecen.

