Monterrey, N.L. — Desde muy temprana hora, familias regiomontanas acudieron a los diferentes panteones del área metropolitana para rendir homenaje a sus seres queridos con motivo del Día de Muertos.
Entre flores, veladoras y música, hombres, mujeres, niñas y niños ingresaron a los cementerios para recordar con cariño y gratitud a quienes ya partieron, manteniendo viva la tradición mexicana que une el recuerdo con la celebración.
“Estamos visitando a mi mamá y a mi suegra aquí en el panteón, es un día especial el día de hoy”, compartió José Orduña, quien acude cada 2 de noviembre al Panteón Dolores, donde descansan los restos de su madre.
En los distintos camposantos, los visitantes limpiaron, arreglaron y embellecieron las tumbas con arreglos florales, cruces decoradas y fotografías, buscando que lucieran en las mejores condiciones.
“Sí, ha estado muy tranquila la jornada. Ha venido gente, pero nada en comparación con otros años donde estaba repleto”, comentaron trabajadores de los panteones.
El ambiente fue de respeto, nostalgia y convivencia. Familias completas se reunieron frente a las lápidas para orar, colocar ofrendas y compartir recuerdos, acompañados del aroma a cempasúchil que impregnaba el aire.
De acuerdo con personal de los cementerios, la afluencia fue moderada respecto a años anteriores, aunque constante a lo largo del día.
En los accesos y alrededores, elementos de seguridad y Protección Civil de los distintos municipios mantuvieron vigilancia para garantizar el orden y atender cualquier eventualidad.
El Día de Muertos volvió a reflejar el profundo arraigo cultural y emocional que tiene esta tradición entre las familias de Nuevo León, que año con año mantienen viva la memoria y el amor hacia sus seres queridos.

